Daniela sabía que Ulises estaba herido, pero jamás imaginó que su lesión fuera tan grave.
¿Y además… la mano de Ulises quedó inútil?
Por dentro, Daniela sintió que por fin se vengó un poco.
—¡Eso le pasa por arruinarle la mano a Sabrina! Se lo merece —pensó, sin poder evitar una sonrisa satisfecha.
—Hoy en día la medicina está muy avanzada, igual y todavía pueden salvarle la mano —comentó Daniela, fingiendo un poco de preocupación.
Yeray negó con la cabeza, su expresión era de absoluta certeza.
—Eso es imposible.
—¿Por qué estás tan seguro, señor? —quiso saber Daniela, mirándolo con ojos curiosos.
Yeray suspiró antes de responder:
—Porque hasta ahora, los hombres de Ulises no han logrado encontrar la mano que se le desprendió.
...
Tras un día y una noche de intensos cuidados, Ulises por fin despertó.
Las heridas no ponían en riesgo su vida, así que nunca estuvo al borde de la muerte. Sin embargo, apenas abrió los ojos, su asistente se acercó con cara de funeral, listo para darle un informe nada alentador.
—Señor Hoyos, la mercancía que estábamos transportando… ¿recuerda que nos la robaron? Pues resulta que alguien soltó el chisme, y ahora la familia Carranza anda diciendo que quisimos pasarnos de listos y quedarnos con todo. Nos están exigiendo explicaciones.
El asistente tragó saliva y siguió hablando, nervioso:
—Como usted no ha dado la cara en varios días, el patriarca de la familia Carranza piensa que usted acepta la culpa y anda gritando el asunto por todas partes. Por eso, varias familias han preferido pausar momentáneamente toda relación con nosotros.
—Señor Hoyos, si no resolvemos esto cuanto antes, la familia Hoyos sí que se las va a ver negras esta vez.
Antes, cuando Sabrina ventiló varios asuntos turbios del Grupo Hoyos, el valor en bolsa de la empresa se desplomó y se esfumaron cerca de ciento ochenta mil millones de pesos. Pero aún con eso, los Hoyos seguían siendo una familia poderosa, acostumbrada a lidiar con crisis.
Su verdadero respaldo era el negocio de armas.
Aunque en Chile esa actividad era legal, no era algo de lo que pudieran presumir abiertamente.
Los movimientos de Sabrina le habían dado dolores de cabeza a Ulises, pero no habían afectado la esencia de su imperio. Sin embargo, si el negocio de armas tambaleaba, entonces sí todo podía venirse abajo.
La familia Carranza ni siquiera sufrió un rasguño. Eso no cuadraba con la forma de actuar de Sebastián.
De pronto, Ulises recordó a la persona que le había pasado el primer aviso. Era evidente que Sebastián sí se sorprendió al verlo allí.
Eso solo podía significar una cosa: alguien estaba moviendo los hilos desde las sombras, esperando que él y Sebastián se destruyeran mutuamente… y así quedarse con todo.
¿Quién sería capaz de algo así?
Por un instante, el nombre de Sabrina cruzó su mente, pero lo descartó enseguida.
No le veía ni la astucia ni la capacidad para montar un golpe así contra la familia Hoyos. Además, nadie fuera del círculo más cercano podría saber la fecha y el lugar exactos del intercambio.
Ese supuesto mensaje sobre rescatar a Daniela… probablemente solo fue un pretexto para distraerlo.
Daniela nunca estuvo en manos de la familia Hoyos.
Claramente, alguien quiso engañarlo desde el principio.
De pronto, Ulises tuvo más claro que nunca a quién debía buscar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...