A un lado, Nicolás soltó:
—¿Y todo esto solo por unas cuantas fotos feas? No me digas que es para tanto.
Fidel le respondió, con una calma cortante:
—Por estas fotos, claro que no. Pero ponte a pensar: desde que Ulises fue expuesto en esa transmisión en vivo, el Grupo Hoyos ha perdido valor, la mansión de los Hoyos quedó destruida y la mercancía de Ulises fue saqueada. Y hasta el día de hoy, Ulises sigue hundiéndose más y más… ¿Tú ves alguna forma de que se recupere?
Nicolás guardó silencio. Cualquiera con un poco de visión notaba que lo de Ulises ya era un caso perdido.
Nicolás observó el rostro impasible de Fidel y, con cautela, preguntó:
—Tío, ¿cómo es que Ulises se fue tan abajo de la nada? ¿Quién crees que esté detrás de todo esto?
Fidel lo miró con una profundidad que daba escalofríos.
—Es fácil —le soltó—. Solo tienes que preguntarte, ¿cuándo empezaron los problemas de Ulises? El que empezó todo es el responsable.
Nicolás se quedó pensando, y de repente la cara se le transformó.
—¿Sabrina? No puede ser, ¿no? ¿De verdad crees que ella tenga el poder para tumbar a Ulises?
Fidel lo cortó de inmediato:
—Por sí sola no podría. Pero la gente a su alrededor, sí que puede.
Nicolás recordó lo de Sebastián, y su confusión fue en aumento.
—¿Tío, entonces crees que Sebastián está ayudando a Sabrina? ¿Pero por qué haría algo así? ¿No me digas que en serio le gusta Sabrina?
Solo de pensarlo, a Nicolás le parecía una locura.
—¿En serio? ¿Sebastián se fijaría en una mujer divorciada y con hijo? No me hagas reír. Sabrina, aparte de esa cara, ¿qué más tiene comparado con Eva?
Fidel replicó con indiferencia:
Los Castaño tenían una reputación de saber mucho de medicina, y aunque Fidel había estado muy malherido, ahora ya casi estaba recuperado. Pero esa humillación seguía carcomiéndolo por dentro. Solo recordar esos días lo hacía desear destrozar a Sabrina y Jorge con sus propias manos.
Nicolás notó cómo Fidel perdía el control y prefirió no decir nada más. Pero por dentro sentía un mal presentimiento: si seguían enfrentándose a Sabrina, ¿no acabaría la familia Castaño igual que la familia Hoyos? Además, Sabrina tenía algo raro. Incluso sin la ayuda de Sebastián, a Araceli, André y los demás nunca les fue bien con ella. ¿De verdad valía la pena seguir peleando con alguien así?
...
En el Grupo Ramos, dentro de la oficina de Sabrina.
Ella acababa de recibir la noticia oficial: tanto ella como Eva podían terminar la prueba antes de tiempo y comenzar a trabajar en el Grupo Ramos. Sabrina tenía claro que ni el señor Ramos ni su hijo la aceptaban por sus méritos, sino porque querían tenerla bajo control.
Pero eso no la intimidaba en lo absoluto. Sabrina no había vuelto a la familia Ramos por cariño.
No había pasado mucho desde la noticia, cuando alguien tocó la puerta de su oficina.
Era Cristóbal Vázquez, uno de los accionistas enviados por Celeste.
Cristóbal era de los primeros en seguir a Celeste y, además, uno de los que más se oponían a que Eva entrara al Grupo Ramos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...