Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1295

Nuevo hogarLa Guerra de una Madre Traicionada ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Esteban se quedó pasmado por un instante, sin encontrar palabras para defenderse.

Señaló a Sabrina, casi brincando de la rabia.

—¡Sabrina, en este momento tan crítico y tú soltando esas indirectas! ¡Yo creo que en el fondo lo que quieres es que se muera, ¿verdad?!

La mirada de Sabrina se endureció y le respondió con un tono impasible.

—Hache.

Sebastián dio un paso al frente y, sin vacilar, le torció la mano a Esteban.

—¡Crack!—

—¡Aaah!—

El sonido de los huesos partiéndose se mezcló con el grito desgarrador del hombre.

Sabrina observó a Esteban, su mirada tan cortante como nunca antes.

—Hoy traigo un humor de los mil demonios, así que no me busques problemas. Si vuelves a venir a reclamarme en mi cara, te va a ir peor.

Esteban, empapado en sudor frío por el dolor, intentó apuntar hacia Sabrina. Sus labios temblaban tanto que no logró articular palabra.

Al ver la escena, Eva corrió a ayudarlo, sosteniéndolo por el brazo.

—Hermano, ¿estás bien?

Chiara, mientras tanto, no quitaba los ojos de Sabrina y luego miró a Sebastián, que seguía al lado de ella. Su sonrisa se torció con un dejo de burla.

Sabrina la ignoró por completo y estaba a punto de marcharse cuando Chiara la llamó de pronto.

—Señorita Ibáñez, espere un momento.

Sabrina se detuvo, su cara seguía distante.

—¿Qué quieres?

Chiara se acercó, con el gesto cargado de sarcasmo.

—De verdad, me da coraje por André. Te ha ayudado un montón, ha hecho todo por ti, y ahora que se trata de tu hijo, ni siquiera te animas a salvarlo.

En la familia Castaño había pocos hijos, y Chiara, desde pequeña, siempre fue la consentida. Por su apellido y posición, había crecido rodeada de halagos y atenciones, como si todo el universo girara en torno a ella.

Jamás, ni una sola vez, alguien se atrevió a hablarle con ese tono o a burlarse en su cara.

Y peor aún, esa persona era justo Sabrina, la que más le caía mal.

Hace poco, había escuchado de boca de su tío Fidel Castaño que el abuelo le había dado a Sabrina una oportunidad tan valiosa que a cualquiera se le antojaba.

El tío le dijo que ese recurso, en realidad, debió ser para ella.

Pero desde que Sabrina apareció, se lo arrebató.

Días atrás, Eva le comentó que André y Thiago ya vivían en la villa de la familia Ramos.

Chiara, por supuesto, no iba a dejar pasar la ocasión. Con ayuda de Eva, se las arregló para mudarse al mismo lugar, esperando poder acercarse a André y ganarse su cariño.

Después de mucho esfuerzo, logró coincidir con André y, apenas le dijo un par de frases, él la frenó de golpe y le soltó:

—No pierdas tu tiempo conmigo. Mi esposa solo puede ser la mamá de Thiago.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada