Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1604

Sabrina pensó que había sido su imaginación y negó con la cabeza.

—Nada.

En ese momento, su celular vibró suavemente.

Al verla sacarlo, Daniela se acercó con curiosidad.

—¿Winter te volvió a escribir?

Después de que la identidad de Sabrina fuera expuesta por todos lados, también se revelaron algunos de sus seudónimos. Entre ellos, el de la pintora Summer.

Daniela nunca olvidaría la cara de asombro e incredulidad de los Ramos al enterarse de lo talentosa que era Sabrina. Parecían no poder creer que la Sabrina que tanto despreciaban tuviera logros tan destacados en tantos campos.

Especialmente Eva. Además, Eva había llegado a pujar por obras de Summer.

Tras filtrarse la información, Winter empezó a enviarle regalos a Sabrina de vez en cuando, diciendo que era en agradecimiento por una pintura que le había regalado.

Los regalos de Winter no eran excesivamente caros, pero sí muy detallistas. Algunos incluso estaban hechos a mano y encajaban perfectamente con los gustos de Sabrina. Tanto que a Sabrina se le hacía imposible rechazarlos.

Al ver los regalos de Winter, Daniela también se sorprendió.

—Esa chica tiene talento, conoce muy bien tus gustos. Con razón le gusta tu arte, se ve que tienen mucho en común.

Sabrina le mostró el mensaje a Daniela.

—Sí, es de Winter.

Daniela vio que había mandado una foto de un gato atigrado.

—No manches, ese gatito callejero está precioso. Winter lo tiene muy cuidado. No solo tiene el pelo brillante, hasta su mirada tiene más actitud que antes —comentó Daniela.

Hacía tres meses, Daniela había recogido una cría de gato atigrado. Como tanto ella como Sabrina estaban tapadas de trabajo, no tenían tiempo para cuidarlo, así que lo publicaron en Instagram buscando adoptante.

Apenas un minuto después, Sabrina recibió un mensaje de Winter ofreciéndose a adoptarlo. Desde entonces, Winter le mandaba fotos del gato todos los días. Gracias al gato, Sabrina y Winter se habían vuelto más cercanas.

—Esa Sabrina… armó un plan que nos dejó satisfechos en menos de seis meses; su capacidad de trabajo es innegable. Pero… hace nada que se fue Sebastián y ya trae a dos guapos pegados a ella. De verdad no entiendo qué le ve Sebastián, ella no está a su nivel.

Camila Silva miró la espalda de Sabrina alejándose y dijo con indiferencia:

—No digas tonterías, son solo sus guardaespaldas. Si atrajo a Sebastián, por algo será.

Lola hizo una mueca.

—El que cuida a Daniela sí parece un guardaespaldas serio. Pero el que está con Sabrina… ¿qué clase de guardaespaldas es ese? Si es guardaespaldas, es uno muy poco serio.

Camila mantuvo la calma.

—Sabrina no se va a fijar en nadie más. Quien ha conocido a Sebastián difícilmente se enamora de otro. La que me preocupa no es ella, es Sebastián.

—¿Sebastián? —preguntó Lola extrañada—. Es súper poderoso, ¿qué te preocupa?

—Hace poco, el doctor Arancibia me pidió optimizar el tratamiento, idealmente para reducirlo a seis meses. Pero es imposible —explicó Camila—. Sin hipnosis, un año es el plazo mínimo. Y aun así, solo retrasaría su enfermedad, posponiendo la siguiente recaída. No tiene cura.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada