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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1626

Sebastián asintió levemente.

—En este último año, has demostrado una gran capacidad en el Grupo Ramos y el trabajo ha avanzado sin problemas. Precisamente porque todo ha ido bien, has logrado obtener un alto índice de apoyo en tan poco tiempo.

Que Sabrina lograra establecerse en el Grupo Ramos en solo un año y pudiera compararse con alguien como Federico Ramos, el futuro heredero, era casi un milagro en cualquier contexto.

Sebastián continuó:

—Cuanto más alto subas, más dura será la caída, y más difícil será levantarse. Si te dejaron crecer, también fue con ese propósito. Todo tiene dos caras. Subiste muy rápido y ganaste mucho apoyo, pero al mismo tiempo, tus cimientos son inestables y hay muchos peligros ocultos. Tienen expectativas demasiado altas de ti, así que no te permitirán errores. La psicología humana es así: diez aciertos no compensan un solo error. Quizá en una empresa normal la gente sería más tolerante ante un fallo, pero el Grupo Ramos es diferente. Tienes enemigos internos. Los Ramos no dejarán pasar una oportunidad así; echarán leña al fuego y harán un escándalo de cualquier cosa.

Sebastián miró a Sabrina fijamente.

—Sabrina, no tienes mucho margen de error.

Sabrina sabía que, aunque su posición en el Grupo Ramos parecía envidiable, en realidad estaba caminando sobre la cuerda floja. Un paso en falso y caería al abismo. Ese era el precio de tomar atajos.

Pero no tenía opción. Con los Ramos dentro y Fidel y Ulises acechando desde fuera, no tenía el lujo de desarrollarse lentamente. Si no conseguía el capital para enfrentarlos en el menor tiempo posible, la aplastarían sin piedad en la cuna.

Solo podía apostar.

Sabrina miró a Sebastián, quien siempre la había ayudado, y dijo suavemente:

—Hache, gracias.

—He investigado y los próximos proyectos de inversión de estas familias coinciden con las fortalezas del Grupo Ramos. Ponles atención especial; si logras ofrecer lo que buscan, tendrás una gran ventaja en las licitaciones.

Las licitaciones parecen justas, pero en realidad dependen mucho de las relaciones personales. Después de todo lo vivido en el último año, Sabrina ya conocía bien esos vericuetos.

—Entiendo —dijo Sabrina.

La fiesta reunía a familias de la élite internacional, por lo que al entrar se realizaba una inspección de seguridad muy estricta. No se permitían armas de fuego ni objetos punzocortantes. Por lo tanto, el evento era bastante seguro.

Después de hacer las presentaciones, Sebastián dejó de distraer a Sabrina y buscó un lugar no muy lejano para observarla en silencio.

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