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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1843

André no añadió nada más. Solo le dio la noticia y colgó.

En cuanto a quién había provocado el incendio...

Tanto Sabrina como André tuvieron el acuerdo tácito de no mencionarlo.

Después de todo, no había muchas personas con la capacidad y los motivos para hacer algo así.

Cuando Sebastián regresó a la habitación y vio a Sabrina despierta, un ligero brillo cruzó por sus ojos.

Se acercó a ella y le preguntó:

—Sabrina, ¿a qué hora te despertaste?

—Hace poco. —Sabrina lo miró a la cara—. Sebas, ¿a dónde fuiste?

—Fui a decirle a Camila que se mudara lo antes posible. No quiero que esté de entrometida y nos interrumpa.

La forma en que Sebastián trataba a Camila definitivamente no parecía la de un hombre con su exmujer.

Claro que el trato que Sabrina le había dado a André solía ser aún peor.

—Mañana iré a visitar a Thiago —comentó Sabrina—. Acompáñame, Sebas.

Él no se negó.

—De acuerdo.

***

Al día siguiente, Sebastián hizo traer a alguien para fundir el anillo que Sabrina llevaba en el dedo.

Al retirarlo, quedó a la vista una marca enrojecida alrededor de su dedo por lo apretado que había estado.

Aunque sabía que la marca desaparecería con los días, seguía siendo desagradable verla.

Camila ya se había ido. No pasó a despedirse de Sabrina, solo le envió un mensaje de texto antes de partir.

[Búscame si necesitas algo, a la hora que sea.]

Sebastián se quedó mirando la marca en el dedo de Sabrina. Su expresión era sombría e indescifrable.

Sabrina abrió la boca para decir algo, pero él se le adelantó y le tomó la mano.

—Para la próxima, yo mismo diseñaré un anillo que no se funda a altas temperaturas ni sea tan fácil de quitar.

Ella le devolvió el apretón con suavidad.

—Me parece bien.

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