Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1699

Sabrina abrió la boca como si quisiera decir algo, pero las palabras se le atoraron en la garganta, sin saber por dónde empezar.

Sebastián dejó de lado la actitud dominante de hace un momento y suavizó su postura.

—Sabrina, ¿hice algo mal últimamente? ¿Es por eso que no quieres hablarme?

Los ojos de Sabrina parpadearon.

—No, es solo que he estado muy ocupada...

La mirada de Sebastián era como un espejo transparente donde no había lugar para esconderse.

—Sabrina, me estás mintiendo.

Ella guardó silencio.

La verdadera razón por la que no quería verlo era precisamente esa: Sebastián era demasiado inteligente y perspicaz.

Frente a él, ella casi no tenía secretos.

Sebastián le tomó los hombros con ambas manos y bajó la mirada para verla.

—¿Es por esa publicación en Instagram? Si no te gusta, la borro ahora mismo.

Sacó su celular, dispuesto a eliminarla.

Sabrina le detuvo la mano.

—Hache, no es por eso.

Sebastián se detuvo y la miró fijamente.

—¿Entonces por qué es?

Sabrina volvió a callar.

No era que no quisiera decirlo, es que no sabía cómo.

¿Acaso debía preguntarle: «Oye, ¿se te olvidó algo? ¿Estás proyectando tus sentimientos por tu exesposa en mí? ¿Soy solo un reemplazo?».

O tal vez: «Si recuperas la memoria y descubres que a quien más amas es a tu exesposa, ¿qué pasará? ¿Tengo que sonreír y darles mi bendición?».

No podía hacerlo.

No era tan magnánima.

Efectivamente, era Camila.

Pero Sebastián continuó:

—Ella y yo fuimos compañeros de vida o muerte en el pasado. La razón por la que nos casamos fue por la necesidad de arrebatar el liderazgo de la familia Fonseca. Ella sacrificó su matrimonio para ayudarme y, a cambio, yo la ayudé a conseguir su posición. La razón por la que no te lo mencioné es porque...

Hizo una pausa y su mirada se volvió extremadamente profunda.

—Cuando mi dolor de cabeza estaba en su peor momento, parece que fui hipnotizado. Debí... haber olvidado algunas cosas. Y quizás, esas cosas que olvidé tienen que ver con Camila.

Sabrina miró atónita el perfil anguloso del hombre.

Había imaginado que Sebastián no sabría nada de ese pasado. Jamás pensó que él tuviera sospechas al respecto.

Al identificar el problema, la expresión de Sebastián se relajó considerablemente, y el aura amenazante que lo rodeaba se disipó.

Tomó la mano de Sabrina y se sentaron en el sofá.

—En lo que yo recuerdo, mi relación con Camila es solo de socios —admitió Sebastián con honestidad—. Sin embargo, no puedo estar seguro de qué es exactamente lo que olvidé.

Entonces, Sebastián colocó la mano de Sabrina sobre su propio corazón.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada