Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1745

—Sabrina, ¿qué onda con Ulises? ¿Ya se instaló de planta en la casa de los Ramos?

Encontrárselo una o dos veces podía ser coincidencia, pero tantas veces...

Definitivamente ahí había gato encerrado.

—Eso parece —respondió Sabrina.

Daniela bajó la voz:

—No tiene nada que hacer y se va a meter a la casa de los Ramos. ¿Fue para arreglar las cosas con Eva o para vigilarnos?

Sabrina frunció el ceño, pensativa, y luego le dijo a Daniela:

—Mañana nos vamos a quedar a la casa de Sebas.

Daniela parpadeó sorprendida.

—... ¿Y yo qué? ¿Voy a ir de mal tercio? No creo que sea buena idea.

—Hubo algunos problemas con la familia Fonseca y Sebas tuvo que ir a resolverlos. Probablemente tarde una semana —explicó Sabrina—. Durante este tiempo, podemos quedarnos allá. Como Sebas no está, es mejor evitar problemas y estar en un lugar seguro.

Aunque ya estaban lejos del alcance de Ulises, Daniela sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.

—Sabrina —susurró Daniela—, ¿Sebas sabe que Ulises se está quedando con los Ramos?

—Todavía no. Últimamente ha estado muy ocupado. Apenas hablamos por teléfono y Joseph le pasa los reportes.

Ella y Sebastián no se habían visto mucho últimamente; todo había sido por llamadas o mensajes.

—¿En qué anda tan ocupado Sebas? —preguntó Daniela con curiosidad.

—Está haciendo una transferencia de activos. Quiere mover algunas de las industrias importantes de la familia Fonseca a Chile.

Daniela sonrió al entender.

—Eso no es cualquier cosa... Sabrina, Sebas realmente se está desviviendo por ti.

—Está bien, hagámoslo así.

***

Sabrina era muy eficiente.

Al día siguiente, empacó las cosas importantes y les pidió a Roque y Valerio que fueran a recogerlas cuando ella no estuviera. Como Ulises la vigilaba de cerca, no quería hacer la mudanza frente a él.

Daniela aprovechó la situación y se mudó temporalmente a la villa con Sabrina.

Pasaron varios días sin que Sabrina regresara a su antigua residencia.

Aceptando el consejo de su amiga, se dedicó a decorar la habitación que compartiría con Sebastián. Aprovechando el tiempo libre, fue con Daniela a un centro comercial para comprar algunas cosas.

Ese día, mientras elegían adornos en una tienda de decoración, Roque se acercó con el rostro desencajado.

—Sabri, ahí viene Ulises —susurró.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada