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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1744

—Sabrina, voy a investigar esto a fondo y te daré una explicación —dijo Estela con tono de disculpa.

Sabrina sabía bien que ser traicionada por alguien cercano no era una sensación agradable, así que asintió levemente.

Al salir, Sabrina no volvió a ver a Ulises, lo cual la hizo suspirar aliviada. Con el carácter de Sebastián, si descubría que Ulises la seguía acosando, seguro que no lo dejaría vivir.

Después de reunirse con Estela, Sabrina regresó a trabajar al Grupo Ramos.

Daniela se sorprendió al verla volver tan pronto.

—Sabrina, ¿no ibas a hablar de negocios con el hermano de Estela? ¿Por qué regresaste tan rápido?

Sabrina le contó a Daniela lo que acababa de ocurrir.

Daniela reflexionó unos segundos y dijo:

—Fíjate que yo creo que Ulises podría estar diciendo la verdad, no necesariamente está mintiendo.

—¿Por qué lo dices?

—Primero, Ulises consiguió tus cuadros a través de Estela, así que sí tenían contacto. Segundo, la familia Ramos estaba molesta porque Ulises hizo un escándalo buscando un gato y no ayudó a buscar a Eva. Si él siguiera obsesionado con ella como un perro faldero, Eva no habría estado perdida en Nueva Granada tanto tiempo. Y por último, dada tu relación con Estela, sería muy fácil descubrir su mentira. Ulises será un intenso en el amor, pero también es un líder de familia. Y además...

Daniela se detuvo un buen rato sin continuar.

—¿Y además qué? —preguntó Sabrina.

Sabrina y Daniela subieron las escaleras. Ulises no hizo ningún movimiento extra; solo se quedó sentado en el sofá de la sala, clavando la mirada en la espalda de Sabrina.

Al principio, ambas pensaron que Ulises había vuelto a ser el perrito faldero de Eva. Sin embargo, durante los días siguientes, Sabrina se encontró con Ulises en la casa todos los días.

Topárselo cada vez que salía o regresaba del trabajo empezó a volverse algo espeluznante.

Incluso Daniela, que solía ser muy despreocupada, notó que algo no cuadraba.

Ese día, regresaron de trabajar extra casi a la medianoche. Y ahí estaba Ulises, sentado en el sofá de la sala.

Aunque las luces del vestíbulo principal brillaban y había sirvientes y guardias patrullando, ver a Ulises sentado solo en la gran sala, en medio de la noche oscura y fría, mirándolas fijamente como si fuera un espectro... era algo verdaderamente aterrador.

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