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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1775

Sabrina giró la cabeza y vio que Sebastián se había quedado dormido recargado en el asiento.

Al ver esto, Daniela bajó la voz:

—Sabrina, desde que desapareciste, Sebas apenas descansaba unas tres o cuatro horas al día.

Daniela dijo "descansaba", no "dormía".

De hecho, Sebastián prácticamente no podía conciliar el sueño.

—Sabrina —susurró—, Sebas estaba desesperado y se sentía muy culpable. Pensaba que si no se hubiera ido, Ulises no te habría llevado.

Sabrina negó con la cabeza.

—Aunque Sebas hubiera estado conmigo, no podíamos estar pegados las veinticuatro horas. Si Ulises pudo secuestrarnos a través de los ductos de ventilación, podría haber usado cualquier otro método. No olvides que él ya había comprado los lugares que frecuentábamos. Y eso es solo lo que descubrimos, quién sabe qué más hizo.

Daniela suspiró.

—Tienes razón, pero Sebas se culpa muchísimo. Él...

Daniela parecía querer decir algo más, pero al ver a Sebastián durmiendo junto a Sabrina, se contuvo.

—Te lo contaré cuando lleguemos —susurró finalmente.

Aun en sueños, él pareció sentirlo y sus largos dedos le devolvieron el apretón suavemente.

—¿Qué fue lo que descubrió Sebas? —preguntó ella.

—Rocío y Eva son quienes mejor conocen a Ulises; sabían casi todo sobre su gente de confianza y sus propiedades privadas —explicó Daniela—. Pero cada vez que investigábamos esos lugares, no encontrábamos nada. Sebas dedujo que, para el secuestro, la compra de la isla y la contratación del personal... Ulises probablemente no usó a su gente de confianza. Claro, lo de la isla lo supimos hasta que te encontramos.

Daniela hizo una pausa para beber agua y continuó:

—Al principio investigábamos al entorno cercano de Ulises. Se supone que para un secuestro usas a tu gente de más confianza para que no se filtre nada. Pero viéndolo desde otro ángulo, eso también hace que sea fácil rastrearlos. Esos hombres no hablarían, pero ¿y sus subordinados? Cuando hay mucha gente involucrada, la información se filtra fácil. Aunque hay que admitir que Ulises tuvo agallas: para cada etapa usó a desconocidos que no se conocían entre sí, y ninguno era de Chile.

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