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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1794

La noche era profunda y silenciosa.

Unos murmullos despertaron a Sabrina.

—Sabrina, Sabrina...

Al principio pensó que Sebastián la llamaba, pero al abrir los ojos, vio que él seguía durmiendo en el suelo. La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas, bañando la habitación en plata.

Sabrina bajó de la cama y encendió la lámpara de noche.

Sebastián hablaba en sueños. Dormía muy inquieto, con una fina capa de sudor en la frente y el ceño fruncido, como si estuviera atrapado en una pesadilla terrible.

Sabrina intentó despertarlo de inmediato:

—Sebas, despierta, rápido...

Lo llamó varias veces, pero él no reaccionaba. Normalmente, Sebastián tenía un estado de alerta impecable; era imposible que no despertara con tantos llamados.

Justo cuando Sabrina pensaba qué hacer, él abrió los ojos de golpe.

Ella suspiró aliviada, tomó un pañuelo y le secó suavemente el sudor de la frente.

—Sebas, ¿tuviste una pesadilla?

Bajo la luz anaranjada de la lámpara, los ojos de ella se veían llenos de una ternura capaz de iluminar cualquier oscuridad.

Las pupilas dilatadas de Sebastián se enfocaron poco a poco. De repente, se incorporó y abrazó a Sabrina con fuerza. En el silencio de la noche, se podían escuchar los latidos desbocados de su corazón. Su cuerpo temblaba y su respiración era agitada.

—Sebas, ¿qué soñaste? —preguntó ella suavemente.

Pasó un buen rato antes de que él respondiera con voz ronca:

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