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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1813

Fidel preguntó:

—Si el primer plan ya funcionó, ¿el segundo consiste en secuestrar a Sabrina para que desaparezca de nuevo?

Eva mostró una sonrisa sombría.

—Sabrina ya desapareció una vez, así que tanto ella como Sebastián serán mucho más precavidos.

»El secuestro es un hecho, pero una simple desaparición siempre dejará una pizca de esperanza en el corazón de Sebastián.

»Por eso, esta vez tenemos que ir con todo. Tiene que ser algo brutal.

»Debemos hacer que se desespere por completo. Solo cuando su espíritu se quiebre, se volverá loco de verdad.

Fidel captó el doble sentido en las palabras de Eva.

—¿No estarás pensando en…?

Eva sonrió con malicia.

—Exacto.

—Según mis investigaciones —dijo Fidel—, André vigila muy de cerca a Thiago. Usar al niño como palanca no será nada fácil.

Eva soltó una risa ligera, como si ya lo tuviera todo calculado.

—No te preocupes por eso, Fidel. Ya tengo un plan. Cuando llegue el momento, solo necesitaré que me sigas la corriente.

***

En la habitación, al escuchar las palabras de Sabrina, la mano de Sebastián, que estaba sirviendo sopa, tembló violentamente.

El líquido caliente se derramó sobre el dorso de su mano, pero él ni se inmutó.

Miró a Sabrina, con los ojos brillantes y claros.

—Sabrina, ¿qué dijiste?

Al ver que se había quemado, Sabrina se levantó de inmediato, tomó unas toallitas húmedas de la mesa y comenzó a limpiarle la mano.

—Sebas, ¿estás bien? —preguntó con el ceño fruncido.

Sebastián le sujetó la mano por instinto, mirándola fijamente con una intensidad abrasadora.

—Sabrina, ¿qué acabas de decir?

Ella pensó en bromear un poco, pero al notar la tensión y la esperanza oculta en su mirada, su corazón se ablandó al instante.

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