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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1823

—Gracias, Sabrina —respondió André con la voz ronca—, pero... creo que ya no será necesario.

Sabrina entendió la indirecta de inmediato.

—De acuerdo, entiendo.

Tras colgar, Sabrina y Sebastián fueron a buscar a Thiago.

El niño estaba muy desanimado.

Por muy mala que fuera la relación entre Sabrina y Fernanda, ella no dejaba de ser la abuela de Thiago, y siempre lo había querido de verdad.

Era lógico que el niño estuviera triste ante la gravedad de su abuela.

Por suerte, a Sebastián se le daban muy bien los niños y no tardó en distraer a Thiago, logrando que se animara un poco.

Ese día, Sabrina estaba sentada a la mesa, viendo cómo Thiago y Sebastián jugaban ajedrez, cuando su celular sonó.

Era André otra vez.

Sabrina checó la hora: las ocho de la noche.

Sintió una punzada en el pecho, presintiendo lo peor.

Salió al balcón y contestó.

—¿Qué pasó, André?

Al otro lado de la línea, la voz de André sonaba temblorosa.

—Mi madre quiere ver a Thiago por última vez.

A Sabrina se le cayó el alma a los pies.

Si decía que era la última vez, significaba que Fernanda estaba a punto de fallecer.

Colgó el teléfono, se acercó al niño y le dijo:

—Thiago, arréglate. Nos vamos al hospital.

Sebastián, intuyendo lo que pasaba, se puso de pie.

—Yo los llevo —se ofreció.

Sabrina no se negó.

Media hora después, llegaron al hospital.

André tenía un semblante sombrío y se veía demacrado.

—Sabrina, qué pena hacerte venir hasta acá.

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