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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1889

Sebastián lo pensó durante unos segundos.

—Si los sirvientes lo vieron llegar y todas sus cosas seguían en el estudio... lo más seguro es que haya desaparecido dentro de su propia casa.

Hernán levantó una ceja.

—La casa de los Castaño tiene una seguridad impenetrable. Aunque alguien lograra colarse, sacar a una persona sin que nadie se dé cuenta no es tarea fácil. Incluso si las cámaras fallaron, es imposible que el intruso haya neutralizado a todos los miembros de la familia Castaño sin hacer ruido; alguien se habría dado cuenta. Entonces, ¿cómo se lo llevaron sin que nadie lo notara?

Sebastián levantó la mirada hacia él.

—Hernán, me imagino que en su casa también debe haber algún cuarto de pánico o pasaje secreto, ¿no?

La mirada de Hernán se endureció; había captado la indirecta de inmediato.

Sebastián continuó:

—Una familia tan importante como los Castaño debe tener rutas de escape de emergencia para salir en caso de peligro. Si el secuestrador entró por uno de esos pasajes secretos, pudo haberse llevado a Fidel sin hacer ruido.

Hernán lo miró con expresión insondable.

—Eres muy listo, Sebastián. Notas detalles que a cualquiera se le pasarían.

Sebastián sonrió.

—Me halaga, Hernán, pero solo es sentido común.

El tono de Hernán se volvió más incisivo:

—Si a eso le llamas sentido común, entonces no hay gente inteligente en el mundo. Sin embargo... —hizo una pausa—, aunque todas las familias ricas tienen pasajes secretos que solo ellos conocen, infiltrarse en el de los Castaño es algo que una persona común no podría hacer.

Bajó un poco la voz y sentenció:

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