Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1893

Hernán le echó una mirada fulminante al gato y se marchó hecho una furia.

***

Después de irse de la casa de Hernán, Sabrina invitó a Gabriel a cenar. Él no se negó. Al fin y al cabo, los tres ya se conocían desde hacía tiempo, así que la velada transcurrió de manera bastante amena.

Al terminar de comer, Gabriel le entregó a Sabrina un regalo que había traído de su último viaje de negocios al extranjero, como era su costumbre. Sabrina siempre se lo aceptaba y solía corresponderle con otro detalle.

Tras agradecerle, ella insistió en pagar la cuenta, y Gabriel se dejó invitar.

Justo cuando Sabrina estaba a punto de pagar, le sonó el celular. Miró la pantalla: era uno de los gerentes de su equipo, seguro por algo de la oficina. Les hizo una seña a los dos hombres, se levantó y buscó un rincón tranquilo para contestar.

En cuanto ella se alejó, el ambiente entre Gabriel y Sebastián se volvió pesado y glacial.

Con el rostro totalmente inexpresivo, Sebastián rompió el silencio:

—Gabriel.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó él.

La mirada de Sebastián se clavó en la caja de regalo que estaba sobre la mesa.

—Quiero que te mantengas alejado de Sabrina. Lo mejor será que no vuelvas a invitarla a salir.

Gabriel levantó una ceja.

—¿Y eso por qué?

—Porque no me gusta —respondió Sebastián.

La voz de Gabriel sonó grave:

—Sabrina y yo solo somos amigos, no hay nada raro entre nosotros. Claro que... —Gabriel esbozó una sonrisa burlona—, si ella realmente sintiera algo por mí, tú ya habrías sobrado en esta historia hace mucho. Que Sabrina te quiera, Sebastián, no te da derecho a meterte en con quién decide juntarse.

El rostro de Sebastián no mostró ni una pizca de emoción.

Capítulo 1893 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada