—¿Qué hace aquí, señorita Silva? —preguntó Sabrina.
—Vine a comer y, como vi a la señorita Ibáñez, quise acercarme a saludar —respondió Camila en tono neutral.
Sabrina sonrió, sin tragarse del todo la excusa de Camila.
—Vaya casualidad.
—Le mandé unos documentos de colaboración a su correo —dijo Camila—. Si la señorita Ibáñez tiene tiempo, ojalá pueda checarlos.
»Si le interesa hacer algún trato, puede contactarme cuando guste.
Después de decir eso, Camila no se quedó a hacer plática; dio media vuelta y se fue.
Sabrina se quedó viendo cómo se alejaba, con la mirada un poco más sombría de lo normal.
Regresó al privado para seguir comiendo con los demás.
Al terminar, Sebastián dijo que tenía pendientes del trabajo y se retiró del lugar.
Sabrina aprovechó para llevar a Marcelo y a Estela a dar la vuelta.
Como no era la primera vez que Marcelo y Estela se veían y ya se ubicaban bien, la pasaron muy a gusto; no hubo ningún silencio incómodo ni nada parecido.
Tal vez por esa misma confianza que ya se tenían, Marcelo ni siquiera se dio cuenta de que Sabrina andaba jugándole al cupido.
En la tarde, Sabrina los llevó al acuario.
Caminar por aquellos pasillos azulados, con el clima fresco y con un montón de criaturas marinas increíbles nadando sobre sus cabezas, daba una sensación de paz súper romántica.
Pero Marcelo era tan despistado que no solo no agarró la indirecta, sino que se la pasó hablando de la boda de Sabrina.
—Esta boda definitivamente no puede hacerse a las carreras como la otra vez. No se pueden saltar ni un solo paso.
»Ya hablé con mi papá y quedamos en darte unas acciones del Grupo Blanco para sumarle a tu regalo de bodas.
»Oye, ¿ya escogieron el salón o el lugar?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...