Sabrina los observó a ambos con una expresión indescifrable.
—Marcelo, Estela, ¿cómo piensan resolver esto?
Estela inhaló profundamente.
—El señor Blanco solo se vio arrastrado por mi culpa, así que... no es necesario que él se haga responsable.
Pero Daniela, sin pelos en la lengua, soltó:
—¡Pero si el chisme ya está por todos lados! Y seguro que les va a traer problemas. Si admiten que son novios, se salvan, pero si lo dejan así nomás, la reputación de Estela se irá por los suelos.
Al final del día, los habían agarrado con las manos en la masa.
Daniela no pudo evitar murmurar:
—Estela, qué maldita salió tu amiguita. Te echó directo a los leones.
En este mundo, a las mujeres siempre se les juzga con mucha más dureza que a los hombres.
Estela acababa de romper su compromiso con Federico, y ahora la fotografiaban entrando a un hotel con otro hombre. Si decían que eran pareja, todavía pasaba, pero si no... ¿qué tantas cosas horribles inventaría la gente?
Sabrina volteó a ver a Marcelo.
—¿Y tú qué piensas, Marcelo?
Al toparse con la mirada de Sabrina, Marcelo guardó silencio un instante.
Después de un rato, respondió con voz ronca:
—Yo... me haré cargo.
Diciendo esto, giró la cabeza para ver a Estela.
—Señorita Valdés, casémonos.
Al día siguiente, la familia Blanco anunció oficialmente su compromiso con la familia Valdés.
***
La noche era tan fría como el hielo.
La silueta esbelta de una mujer se dibujaba tenuemente bajo la luz de la luna.
Guiada por Ricardo Olivera, la mujer abrió la puerta y entró en la habitación.
Adentro, un joven de gran atractivo estaba reclinado con aire perezoso en el sofá. Parecía tener dolor de cabeza, pues se masajeaba las sienes con los ojos cerrados. Cada uno de sus movimientos destilaba un aura de superioridad que infundía temor.
—Señor Fonseca.
Laia Morales ni siquiera se atrevía a mirarlo por mucho tiempo. A pesar de que era el hombre más apuesto que había visto en su vida, cada vez que estaba frente a él, su cuerpo no paraba de temblar; el terror parecía filtrarse hasta la médula de sus huesos.
El hombre levantó la cabeza y clavó su mirada en ella. Aunque era un vistazo casual, su mirada cortaba como un cuchillo, afilada e intimidante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...