Un vaso de agua y una bofetada a cambio de una simple disculpa... ¡era un precio más que justo!
Sofía era prepotente, pero no tenía un pelo de tonta.
Sin esperar a que Ramiro hablara, Sofía se paró directamente frente a Eva.
—Señorita Ramos, disculpe. No lo hice a propósito hace un rato, espero que pueda perdonarme.
Ramiro intervino: —Eva, la familia de Sofía la ha consentido demasiado, por eso hace lo que le da la gana. Cuando regrese, hablaré con sus padres para que la corrijan como es debido.
Aunque Ramiro sentía lástima por Eva, al final no le había pasado nada grave. La familia Segura y la familia Valdés eran amigas de toda la vida, y además los padres de Ramiro adoraban a Sofía.
El hecho de que se hubiera casado con Eva en contra de la voluntad de sus padres ya los tenía bastante molestos.
Si castigaba severamente a Sofía, ella iría a quejarse y el chisme llegaría a oídos de sus padres.
De ser así, probablemente detestarían aún más a Eva.
Ramiro solo quería calmar las aguas, y lo hacía pensando en el bienestar de Eva.
Sin embargo, a Eva se le hizo un nudo en la garganta del puro coraje.
Se acordó de Ulises.
Si hubiera sido Ulises, sin necesidad de que ella dijera una palabra, jamás habría dejado ir a Sofía a menos que se hinchara la cara a bofetadas y se rompiera un par de dientes.
Pero ahora, Ulises no solo la había abandonado, sino que se había enamorado de Sabrina.
Un destello de resentimiento cruzó por los ojos de Eva, pero desapareció sin dejar rastro.
Siempre que estaba en público se vendía con la imagen de alguien comprensiva, así que no podía darse el lujo de ser implacable, por mucha razón que tuviera.
Eva respiró hondo y esbozó una sonrisa forzada.
—No pasa nada.
Después de mediar en la situación, Sabrina se retiró muy satisfecha.
Al salir del Grupo Valdés, Sabrina le comentó a Sebastián: —En el pasado, cuando me enfrentaba a Araceli, siempre salía perdiendo por ser terca y no querer dar mi brazo a torcer.
Ahora que lo pienso, fui bastante tonta.
Es solo una disculpa, a nadie se le caen los anillos por pedir perdón.
¿Acaso no les encantaba escucharme pedir perdón? Lo que debí hacer fue agarrar a cachetadas a Araceli mientras le decía que lo sentía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...