Sin embargo, el aparente capricho romántico de Ulises, al cederle sus acciones a una mujer ajena a todo, decepcionó profundamente a los accionistas.
Ahora, aquellos que antes respaldaban a Ulises se habían volteado para apoyar a Yeray.
Incluso Sabrina, que rara vez iba a las reuniones del Grupo Hoyos, se había enterado de los rumores.
Sabrina miró a Ulises.
—¿Sabías que Yeray estaba conspirando en las sombras?
Ulises respondió:
—Sí. Supongo que sus piernas ya no son un problema y que también recuperó la vista hace tiempo.
O tal vez nunca tuvo ningún problema en los ojos y solo fue una táctica para que yo bajara la guardia.
Sabrina no pudo evitar mirarlo de nuevo.
—¿Y a ti es tan fácil engañarte?
El tono de Ulises era sereno:
—Si lo dejé pasar en ese momento, no fue porque tuviera el corazón blando, sino porque la familia Hoyos y los accionistas presionaron en conjunto e incluso ofrecieron una parte de las acciones a cambio.
Y como a mí justo me faltaba esa última parte para convertirme en el mayor accionista de la empresa y en el patriarca de la familia Hoyos, acepté.
Sabrina lo observó.
—Por lo visto, parece que aún lo lamentas.
Ulises contestó:
—Darle una oportunidad al enemigo suele ser contraproducente. Si él se mantuvo oculto y aguantó por tanto tiempo, es imposible que se rinda tan fácilmente.
Al decir todo esto, el rostro de Ulises lucía muy tranquilo, como si estuviera hablando de los problemas de alguien más.
Sabrina sabía bien que Ulises debía haber soportado una gran presión familiar al cederle las acciones, sobre todo porque este acto era fatal ahora que su posición tambaleaba.
Sabrina dijo:
—Cuando tome el control definitivo de la familia Ramos, te devolveré las acciones que me transferiste.
Aunque actualmente Sabrina tenía la última palabra en el Grupo Ramos y ya se la consideraba la líder de la familia, Martín Ramos aún poseía una gran cantidad de acciones.
Las acciones de Martín por sí solas quizás no suponían una amenaza para Sabrina, pero si se sumaban a las de Federico Ramos, sin duda podrían causarle algunos dolores de cabeza.
A corto plazo, puede que Federico y Martín no pudieran hacer nada contra ella.
Pero nadie puede garantizar no cometer un solo error en la vida. Tenía que encontrar la manera de apoderarse de las acciones de Martín o de Federico.
Ulises dijo:
—No es necesario. Las cosas que se regalan no se piden de vuelta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...