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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 407

Sabrina y Daniela se voltearon al escuchar una voz. Vieron a una joven parada en la puerta, mirando alrededor con cierta incertidumbre.

Sabrina se acercó a ella. —Así es, este es el Taller Costamar. ¿Vienes para la entrevista?

La chica asintió con la cabeza, mostrando un poco de nerviosismo.

—Me llamo Carolina Nieves y estoy aquí para la entrevista de pianista.

Diciendo esto, le entregó su currículum a Sabrina.

Sabrina tomó el currículum de Carolina y notó que era una violinista destacada. Carolina había alcanzado el nivel diez en piano y había participado en diversas competencias internacionales, logrando resultados impresionantes. Varios de estos concursos eran de un nivel muy alto.

Sabrina asintió. —¿Podrías tocar algo para nosotros?

Carolina asintió nuevamente y se sentó junto a un piano. Ajustó un poco las teclas, probó el teclado y comenzó a tocar.

Carolina tenía una técnica muy sólida y su habilidad para el piano era indiscutible. Sin embargo...

Sea por los nervios o alguna otra razón, cometió un error y tocó una nota equivocada.

Para un intérprete, equivocarse en una nota no es algo tan grave, y es algo que se puede corregir fácilmente. Sin embargo, Carolina se paralizó como si hubiera visto un fantasma.

Tras un sonido bajo y áspero del piano, dejó de tocar repentinamente. Su rostro se tornó blanco como el papel. —Lo siento... cometí un error...

Carolina tenía los ojos ligeramente enrojecidos, su mirada era frágil y agotada.

Sabrina, al ver su expresión de angustia, le habló suavemente para tranquilizarla. —No te preocupes, solo fue un error. Puedes intentarlo de nuevo.

Con el apoyo y las palabras de aliento de Sabrina, Carolina volvió a sentarse frente al piano. Esta vez, no cometió ningún error y su interpretación fue casi perfecta.

Daniela le aplaudió. —Señorita Nieves, tocas el piano de maravilla. ¿Por qué te falta tanta confianza?

Daniela había notado que el mayor problema de Carolina era la falta de confianza.

—Te aseguro que una vez que empiece a trabajar aquí, no dejaré el trabajo fácilmente.

Daniela dudó. —Pero si tu novio te necesita nuevamente, ¿no existe la posibilidad de que renuncies...? Ya sabes que en este tipo de trabajo no es fácil cambiar de compañero frecuentemente.

Antes de que Daniela pudiera terminar, Carolina la interrumpió.

—No dejaré el trabajo fácilmente. Además, mi novio y yo hemos terminado.

Sabrina y Daniela quedaron sorprendidas. Por un momento, ninguna supo qué decir.

Quizás temiendo que no creyeran en ella, Carolina añadió: —Tranquilas, no volveré con él... Llevábamos siete años de conocernos y cinco de novios. Hace poco descubrí que... volvió a contactar a su musa.

Al decir esto, una sonrisa de autodesprecio apareció en los labios de Carolina.

—Sé que nunca pudo olvidar a su musa. Ella fue su amor verdadero, aquel que nunca pudo alcanzar en su juventud.

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