Sabrina sacudió la cabeza y dijo: —Mi compañero y yo hemos practicado juntos desde pequeños, así que en cuanto a compenetración, no hay problema.
Carolina asintió: —Qué bueno que no haya inconvenientes.
Daniela, recordando el incidente del secuestro, preguntó: —Sabrina, ¿atraparon ya a ese secuestrador?
Sabrina respondió: —El señor Castillo me dijo que todavía no. Está al tanto de lo que sucede con André, pero ellos tampoco lo han capturado. Ha pasado tanto tiempo que temo que sea muy difícil atraparlo.
Daniela hizo una mueca y comentó: —Esa tal Araceli, siempre tan hipócrita, tratando de culparte por el secuestro. ¡Qué descaro! No es tan guapa como tú, su nivel con el violín tampoco es mejor, en comparación contigo, se queda corta en todos los aspectos. ¿Quién sabe qué es lo que André ve en ella?
Con un tono sereno, Sabrina respondió: —Cada quien tiene sus gustos.
Después de que Daniela se desahogara un poco hablando mal de Araceli, el grupo cambió de tema. Nadie volvió a mencionar a Araceli.
Terminaron su almuerzo, y Sabrina regresó a practicar el violín. Sebastián, sentado en el sofá, observaba a Sabrina practicar con atención. Sus ojos se oscurecieron un poco.
Sabrina no parecía ser como Araceli la describía, siempre buscando problemas o tratando de incomodarla. Incluso con el incidente del secuestro, Sabrina, aunque sabía que Araceli no era ajena al asunto, no parecía interesada en hacer un escándalo de ello. De hecho, parecía no tener interés en dedicarle más atención.
Si ella no estaba dispuesta a perseguir el asunto, entonces... el recordatorio que había planeado enviarle a través de Carlos, carecería de sentido. Había preparado todo para dejar a Sabrina sin opciones, pero ella no le daba importancia.
Era la primera vez que Sebastián hacía algo que resultara inútil. En lugar de sentirse decepcionado, lo encontraba curioso y entretenido. Estaba decidido a descubrir si Sabrina realmente carecía de malas intenciones o si era una actriz consumada, escondiendo sus verdaderos motivos.
—Sigue con lo tuyo, no te preocupes por mí —le dijo Sebastián.
Sabrina realmente no tenía mucho tiempo para platicar con Sebastián, así que asintió y volvió a concentrarse en modificar la partitura. Sumergida en su trabajo, Sabrina se concentró tanto que terminó olvidándose de la presencia de Sebastián.
La luz del sol de la tarde se derramaba sobre su rostro radiante, como si la envolviera en una aureola dorada, una belleza que dejaba sin aliento. Aunque Sebastián nunca había valorado demasiado la apariencia, en ese momento tuvo que admitir que Sabrina poseía un rostro extraordinariamente bello. Sin embargo, lo que se escondía detrás de esa belleza, sus verdaderas intenciones, seguían siendo un misterio.
Para Sebastián, la bondad o la maldad no eran asuntos de gran importancia, siempre y cuando ella no interfiriera con las personas que le importaban.
Justo cuando Sabrina terminó de corregir la partitura, sintió una mirada intensa que no podía ignorar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...