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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 685

—Yo creo que a ella también le da miedo que, en el fondo, no tiene tanto talento y teme que la gente del extranjero le descubra la fachada, ¿no creen?

—Después de todo, por muy poderosa que sea, su influencia no llega tan lejos. Aquí sí puede darse aires, pero hasta ahí.

En ese momento, Araceli, que había permanecido callada, también intervino.

—Lo demás, bueno, puedo medio soportarlo, pero que no respete a los maestros… Eso sí que no lo aguanto.

Mientras hablaba, empezó a contar con detalle lo que había pasado en la última competencia, cuando se topó con Sabrina y cómo Sabrina ni siquiera se dignó a mostrarle respeto a Elwood.

Al escucharla, las caras de los demás se endurecieron. Todo el aprecio que le tenían a Sabrina se había evaporado.

Rena soltó con fastidio:

—Que alguien así siga en el medio es un insulto para todos los músicos.

Jonathan intervino:

—Yo sí acepté la invitación para venir a Colombia esta vez. Y según lo que dijo la compañera, ella también va a participar en esa competencia, ¿no? Si se atreve a faltarle al respeto a los maestros, quiero ver hasta dónde le llega la arrogancia.

Sandro, el chico de cabello castaño, también dijo:

—¿Y encima usa la historia de la mamá fallecida para llamar la atención? A esta mocosa que no sabe ni dónde está parada, alguien tiene que ponerle un alto.

Al verlos tan indignados, a Araceli se le dibujó una sonrisa apenas perceptible en la boca.

Elwood, por su parte, nunca ha sido partidario de hablar mal de la gente a sus espaldas y cortó la conversación.

—Ya estuvo bueno, dejen ese tema. Cambiemos de asunto.

Solo entonces los demás dejaron el tema y empezaron a hablar de otras cosas.

De repente, a Sandro se le ocurrió algo y miró a Elwood.

—Profe, ¿usted vino a Colombia solo por el intercambio musical o la verdadera razón era buscar a STAR?

—¿Ya encontró a STAR?

Nombrar a STAR hizo que a Araceli se le helara la sangre.

¿STAR? Ese no era otro que Sabrina, ¿cierto? ¿Para qué estaría buscando Elwood a Sabrina?

Elwood respondió:

—Las canciones de STAR que andan por ahí me parecen una maravilla. Esta vez vine para intentar comprarle los derechos de adaptación de algunas piezas. Pero bueno… qué lástima.

Después, todos comenzaron a hablar sobre las composiciones originales de STAR, y en sus palabras se notaba la admiración y el respeto que sentían.

Incluso cuando en la competencia de composición STAR los había dejado en ridículo por su arrogancia, ninguno le guardaba resentimiento. Más bien, experimentaban esa sensación extraña de admiración mezclada con ganas de revancha.

Hasta Elwood, que siempre había sido tan exigente, solo tenía elogios para STAR.

La plática se animó tanto que, de pronto, se fueron todos al estudio de música de Elwood para tocar algunos instrumentos.

Elwood había comprado una casa en Colombia y su sala de música estaba equipada con todo lo necesario.

Rena, Sandro y Jonathan, junto con Yoshida, se pusieron a tocar todos los instrumentos del lugar y armaron una versión de “La Promesa” que a Araceli le revolvió el estómago.

En ese instante, Araceli agradeció con toda el alma que las tres piezas que Sabrina le había dado no estuvieran firmadas como STAR.

Si Elwood llegaba a descubrir que Sabrina y STAR eran la misma persona, todo lo que había hecho hasta ahora se habría ido al traste…

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