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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 695

Araceli tenía muy claro ese punto, así que ni loca se atrevía a causar problemas innecesarios.

Daniela asintió con la cabeza.

—La verdad, su elección de piezas estuvo bastante bien. Se nota que tiene experiencia en competencias y, en general, lo hizo muy bien. Casi no cometió errores.

Marcelo intervino con voz tranquila:

—Si pudo entrar al Conservatorio de Música Santa Victoria y hasta Elwood le prestó atención, es porque sí tiene talento.

Suspiró y su expresión se volvió un poco burlona.

—Si tan solo usara toda esa energía en algo bueno, podría llegar mucho más lejos. Pero qué va...

Marcelo se encogió de hombros, con una sonrisa sarcástica.

—Se la pasa más pendiente de quitarle cosas a Sabrina y de buscar la manera de perjudicarla, que de enfocarse en su propia carrera.

Daniela apoyó esa opinión sin dudar.

—No voy a negar que tiene talento, pero todavía le falta mucho para alcanzar a Sabrina.

Levantó una ceja, con un toque de ironía.

—De verdad que Elwood ya está viendo borroso de viejo, porque recoger a esa niña y pensar que es mejor que Sabrina... ni por dónde.

Marcelo soltó una risa breve.

—Si hace las cosas bien, fácil se queda con el segundo lugar.

Los otros participantes, Marcelo los conocía casi a todos. Al fin y al cabo, todos se movían en el mismo círculo, así que estaba al tanto de sus capacidades.

Araceli, en efecto, estaba por encima del resto.

Y si la comparaba a nivel internacional, tampoco se quedaba atrás; era de las mejores.

—Si se comporta y no arma líos, además con Sabrina en el equipo, tal vez nuestro distrito logre meterse entre los primeros tres en la competencia por equipos —comentó Marcelo.

Daniela arrugó la frente, sin poder disimular su inconformidad.

—¿Solo entre los primeros tres? Sabrina nunca ha participado en una competencia para quedarse con el segundo puesto.

Marcelo la miró de reojo.

—Estamos hablando de equipo, Daniela. Meterse en el podio ya sería un logro.

En ese momento, Gabriel Castillo, quien había estado callado, preguntó:

—¿Y en la competencia individual? ¿Creen que Sabrina pueda ganar el primer lugar?

Marcelo giró la cabeza hacia él.

Mientras conversaban, la presentación de Araceli terminó.

El público la despidió con una ovación entusiasta.

El presentador regresó al escenario con una sonrisa aún más amplia que antes.

—¡Qué nivel el de los concursantes de este año! Aquí sí que hay talento escondido; uno se lleva cada sorpresa.

El presentador estaba genuinamente contento, no porque Araceli fuera superior a Sabrina, sino porque, aunque no le llegaba a Sabrina, seguía siendo una participante de muchísimo nivel.

Por primera vez en años, veían una verdadera oportunidad de destacar en la competencia internacional.

El presentador se acercó a Araceli para entrevistarla.

...

Mientras tanto, en la sala de control detrás del escenario, Damián Palacios observaba los datos de la transmisión con el ceño fruncido.

El encargado soltó un suspiro resignado.

—Su ritmo para atraer seguidores no se compara con el de Sabrina. Además, la gente en el chat está bajando. Aunque entran nuevos espectadores, se están yendo más rápido de lo que llegan.

Damián veía cómo la audiencia había caído de más de un millón a poco más de ochocientos mil, y sentía que hasta el alma le dolía.

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