—Las boletas para el concierto de Malcolm ni pagando se consiguen. ¡Hoy poder verlo presentarse aquí es algo que ni en sueños habría imaginado!
—Sea como sea, solo por ver a Malcolm tocar, ya valió la pena venir hoy.
—Con lo increíble que es Malcolm, Sabrina ya perdió desde antes de subir al escenario.
—Pero perder contra Malcolm, eso hasta es motivo de orgullo, ¿no?
El público murmuraba de un lado a otro, la emoción flotando en el aire como chispas.
En la mesa de los jueces, todos mostraban admiración y hasta devoción. No dudaron en darle la calificación más alta: cien puntos.
...
En los camerinos, Marcelo observaba la presentación de Araceli junto a Malcolm. Su expresión se tensó, como si apretara los dientes por dentro.
—Sabrina, si perdemos, yo cumpliré el reto por ti —le soltó, la seriedad dibujada en la cara.
Que Malcolm y su equipo actuaran antes que ellos y se llevaran la puntuación perfecta solo aumentaba la presión sobre sus hombros.
Marcelo era consciente de que, en conjunto, no podía igualar el talento natural de Sabrina. Mucho menos se sentía a la altura de Malcolm.
Temía ser quien arruinara las posibilidades de Sabrina.
Sabrina, por su parte, seguía atenta al escenario, contemplando la actuación de Malcolm y Araceli. Su rostro permanecía sereno, sin una pizca de pánico o nerviosismo. Como si el resultado fuera lo más normal del mundo y no un puntaje perfecto.
Al escuchar el comentario de Marcelo, Sabrina salió de su concentración y lo miró.
—¿Quién dijo que vamos a perder?
Marcelo se quedó callado, sorprendido.
—Pero es que, la neta, no puedo compararme con Malcolm...
—Si solo se tratara de medir talentos individuales, ¿para qué haríamos una competencia por equipos? —le respondió Sabrina.
Marcelo respiró hondo, como reuniendo valor.
—Ya entendí, Sabrina. Tranquila, no te voy a fallar —aseguró, intentando convencerse a sí mismo.
—Todo el mundo sigue pensando en Malcolm. ¿Tú crees que Sabrina y su equipo podrán con eso?
Daniela soltó un bufido, cruzando los brazos.
—Espera a ver cómo Sabrina los hace callar —le respondió, con una sonrisa confiada.
En ese instante, el sonido de un violín flotó en el aire, suave pero firme, acallando poco a poco el barullo.
Daniela dejó de hablar y se enfocó por completo en la presentación.
La pieza que eligieron Sabrina y Marcelo tampoco era sencilla. Ambos eran reconocidos entre los mejores violinistas del país. Para ellos, ese nivel de dificultad era como caminar por su barrio de toda la vida.
Además, habían aprendido a tocar juntos desde niños, lo que les daba una conexión especial. Su sincronía era tal que ningún dúo improvisado podría siquiera acercarse.
Los sonidos de sus violines parecían dos ríos fluyendo desde puntos opuestos del país, cada uno con su propio ritmo y dirección, pero finalmente uniéndose en una sola corriente poderosa.
Cada violinista tenía su estilo propio.
Marcelo, aunque no tenía el talento natural de Sabrina, había desarrollado una marca personal tan distintiva que, incluso entre genios como Malcolm y Sabrina, nadie más podía igualarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...