Eva mantuvo un semblante sereno.
—Si Fidel no dijo nada, seguro tiene sus razones para callar. Si yo le advierto a Julio, ¿no haría que Fidel me tome rencor?
Rocío lo pensó un momento y, la verdad, tenía sentido.
En ese instante, no pudo evitar sentir cierta admiración por Eva.
—Eva, con esa cabeza fría y tu capacidad para planear, ni siquiera Federico te supera. Es una lástima que hayas nacido mujer, podrías estar dirigiendo el mundo.
Eva solo sonrió. Como si recordara algo, le preguntó a Rocío:
—¿Mandaste a hacer el pendiente que te di?
Rocío asintió.
—Ya le pedí a alguien que lo hiciera. Pero… ¿segura que no habrá problemas?
Los ojos de Eva se oscurecieron por un instante, volviéndose profundos y misteriosos.
—No sé por qué está tan obsesionado con mi pendiente, pero tal vez vio uno igual y ahora anda buscando a la dueña.
Rocío recordó el pendiente que Eva le había dado.
—Eva, tú me dijiste que ese pendiente era único, que solo tú y Sabrina tenían uno… Entonces…
Rocío arrugó la frente, pensativa.
—¿Y si la persona que busca es Sabrina?
Eva comentó:
—Es muy posible. Pero ha pasado tanto tiempo cerca de Sabrina, y sigue preguntando por mi pendiente. Eso significa que o no la ha reconocido, o en realidad está buscando a otra persona. Pero de cualquier manera, para ti es una oportunidad. Más vale arriesgarse que dejarla pasar.
Rocío miró a Eva fijamente.
—¿Y si…? Es solo una suposición, ¿y si la persona que busca eres tú?
Eva soltó una risa tranquila.
—Mejor aún. Así ya no tendrías que preocuparte por que te descubran.
Rocío se quedó callada un momento, comprendiendo lo que Eva le estaba ofreciendo.
Eva quería que ella se quedara con ese favor pendiente.
Rocío preguntó, con un tono más bajo:
—¿Y si la persona que busca sí es Sabrina, pero todavía no se han encontrado?
Eva se encogió de hombros, con una medio sonrisa en los labios.
—Somos amigas, usamos los mismos pendientes. ¿Qué tiene de raro? Si él se confunde, no puede culpar a quien lleva algo igual.
Rocío también sonrió.
—Eva, eres única, de verdad.
Eva concluyó:
—El que no arriesga, no gana. Si te la pasas dudando, no vas a llegar lejos. Toda inversión implica riesgo; lo importante es decidir si vale la pena o no.
Bebió un sorbo de su vaso con jugo y añadió:
—Al final, la decisión es tuya. Yo no puedo decidir por ti.
—Sabrina, deberías pensar en hacer una gira mundial. Con el nivel y la fama que tienes, seguro que los conciertos en el extranjero serían un éxito. Y de patrocinadores ni hablar, nos sobran, podríamos escoger los que más nos gusten.
Desde que derrotó a Malcolm, Sabrina era la sensación del ambiente musical.
No paraban de llegarle propuestas de patrocinios, presentaciones y hasta invitaciones de maestros de música de todas partes.
Hasta Carolina Nieves no daba abasto con tantas tarjetas de presentación que le entregaban.
Sabrina asintió.
—Es una buena idea. Lo pensaré.
Daniela añadió:
—Después del concierto, Marcelo regresará con la familia Blanco y dejará su equipo musical con nosotras. Así ya no tendremos que matarnos escogiendo músicos.
A Sabrina le pareció perfecto.
Mientras seguían conversando, el celular de Daniela comenzó a sonar.
No supieron qué decían del otro lado, pero el gesto de Daniela cambió de inmediato, tornándose serio.
—Ya voy para allá —respondió, cortando la llamada.
Sabrina, al notar la tensión en el rostro de su amiga, preguntó:
—¿Pasa algo, Daniela?
Por primera vez, Daniela dejó ver preocupación.
—A Hache le pasó algo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...