[Mi información personal está en internet, si quieren investigarme, adelante.]
La mujer B comentó:
—Mi prometido me engañó justo antes de la boda. Terminó enredándose con mi hermanastra. Fue en ese momento cuando conocí a ese sujeto. Creí que sería mi salvación, pero… resulta que terminó engañándome aún más.
La mujer C añadió:
—Yo lo conocí en un bar. Él trabajaba ahí, y estaba siendo maltratado por unos tipos. No pude quedarme mirando, así que me metí y lo defendí. Así, poco a poco, empezamos a conocernos… Lo admito, me fijo mucho en el físico, siempre me han gustado los tipos guapos. Y de todos los que he visto, él es el más atractivo…
Cada una relataba cómo había sido víctima de engaño, adjuntando fotos y comprobantes de transferencias.
Aunque eran mujeres con mucho dinero, ninguna era mayor. La de más edad, la primera en contar su historia, apenas tenía treinta y dos años. Ninguna se había casado, y en las fotos se veía que todas estaban lejos de ser poco atractivas.
Al leer esas historias, los usuarios en internet no pudieron evitar soltar comentarios.
[¿Quién diría que a los ricos se les puede engañar tan fácil, tanto con la plata como con el corazón?]
[Pero también depende de si tienes esa cara de santo que convence a cualquiera.]
[¡Ya ven! Esa cara de tipo bueno solo trae problemas.]
La mayoría pensaba que a la gente con dinero era imposible estafarla. Pero al final, resultaba que no era tan complicado.
Sabrina terminó de revisar cuidadosamente los posts de denuncias y alzó la mirada hacia Hache.
—Hache, ¿tú ya sabías todo lo que está circulando en internet?
Hache respondió:
—Me acabo de enterar. Apenas estaba leyendo cuando esos periodistas se metieron.
Apenas se había enterado y los reporteros ya estaban ahí… Eso solo significaba una cosa: los periodistas ya tenían el dato desde antes.
Sabrina le dijo:
—No te preocupes. Yo me voy a encargar de esto, voy a buscarle una solución.
Sebastián bajó la mirada, y sus largas pestañas ocultaron la tormenta de pensamientos en su interior.
—Ni yo mismo sé cómo soy en realidad…
Sabrina, entendiendo que Sebastián se sentía perdido por la amnesia, le contestó con voz suave:
—No tienes que saber quién eras antes. Lo importante es que nosotros sí sabemos cómo eres ahora.
Sebastián preguntó:
—¿Y cómo soy entonces?
Sabrina le respondió:
—Eres alguien entusiasta y valiente, siempre aprendes rápido y la gente a tu alrededor te aprecia. Incluso Romeo y Thiago te tienen un cariño especial. Cuando los niños te quieren, es porque tienes buen corazón.
Mientras Sabrina resaltaba las virtudes de Hache, tratando de curar sus heridas, notó que él la miraba sin parpadear. Sus ojos, serenos y profundos, tenían una chispa cálida, como el reflejo del sol en un arroyo manso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...