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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 898

La preocupación se reflejaba en el entrecejo de Nicolás.

—Tío, Ulises es como un perro rabioso. Si lo dejamos venir, capaz y termina armando un desastre.

Ulises había pasado de ser un hijo ilegítimo marginado a convertirse en el líder de la familia Hoyos, y la fama de su crueldad era tal que hasta a Nicolás, que se consideraba de sangre dura, le ponía los pelos de punta escuchar lo que era capaz de hacer.

Fidel contestó tranquilo:

—Esta vez, lo que le pasó a Eva fue demasiado obvio, alguien lo tenía planeado. No solo no pudimos controlar el escándalo, sino que ahora se ha difundido más rápido que nunca.

—Ni nosotros, los Castaño, ni la familia Ramos, podemos resolver esto.

—Si esto sigue así, Eva se va a arruinar para siempre.

—Lo mejor será que nos aliemos con Ulises y la ayudemos a salir de esta.

Nicolás seguía indeciso.

—Pero, tío, Ulises es demasiado cruel con sus métodos...

Aunque Nicolás tenía cierta astucia, le faltaba la determinación de Fidel.

Para él, el hecho de que se revelara que Sabrina era hija ilegítima y que respondiera con fuerza era comprensible. Tanto él, como Julio y el propio Fidel, habían sufrido en carne propia la venganza de Sabrina. Sabía bien que esa mujer no perdonaba ni una y seguro buscaría desquitarse.

Nicolás estaba de parte de Eva, pero sentía que lo que pasaba entre Sabrina y Eva era algo propio de hermanas. Sin embargo, si metían a Ulises, ese demonio, el asunto se iba a salir de control.

En ese momento, un médico con bata blanca llegó corriendo hacia ellos, visiblemente nervioso.

—¡Señor Castaño, tenemos problemas! No sé quién filtró la noticia del ingreso de la señorita Ramos, pero ahora hay un montón de reporteros abajo del hospital.

—Hay tanta gente que los guardias ya no pueden contenerlos.

—Acaban de avisar que esa multitud de periodistas viene subiendo para acá.

Aunque ya habían llamado a la policía, sabían que los agentes tardarían en llegar. Pero la gente ya estaba subiendo, y ellos no podían detenerlos.

Fidel, sin perder la compostura digna del jefe de los Castaño, reaccionó de inmediato.

—Te doy un millón de pesos. Tienes tres minutos para encontrar a una enfermera que se parezca a Eva. Que la haga de señuelo y nos gane algo de tiempo.

El doctor, con los ojos encendidos por la recompensa, salió corriendo.

Capítulo 898 1

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