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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 978

—Deberíamos presentarle a Sabrina a varios buenos partidos. Seguro que así solo querrá salir con alguien y dejará de querer meterse en los asuntos de la empresa —soltó alguien entre risas, sin poder disimular la burla.

Félix relajó la frente un poco y reviró:

—Escuché que André tiene intenciones de volver con ella. Además, Sabrina también tiene a Gabriel cerca, pero parece que no le interesa en lo más mínimo.

—Su nivel de exigencia es tan alto que, sinceramente, encontrarle a alguien mejor que André o Gabriel no va a ser nada fácil.

André, aunque era un desastre en cuestiones sentimentales, seguía siendo de los más destacados del círculo: su posición, su apariencia, su físico y hasta su capacidad en el trabajo lo ponían por encima de la mayoría de los jóvenes adinerados. Lo único que le fallaba era el linaje, que no se comparaba con el de familias como la de ellos, de la élite total.

Gabriel estaba en una situación parecida.

Félix siguió, con una mueca de escepticismo:

—Si Sabrina no se fija ni en esos dos, ¿qué, entonces sueña con casarse con alguien del nivel del jefe de familia? Vamos, que si solo estuviera divorciada, bueno, pero además tiene un hijo de cinco años. ¿Una mujer que ya estuvo casada y tiene un niño espera casarse con el jefe? Eso sí que es soñar despierta.

El ambiente se llenó de un silencio incómodo.

Solo alguien como Eva, la número uno en todo, podía aspirar a alguien de semejante nivel. Sabrina no llegaba ni a los talones de Eva y, encima, ya había estado casada. ¿De dónde le salía el atrevimiento?

Fue entonces que Eva, con toda su elegancia, rompió la tensión:

—Solo es cuestión de presentarle a algunas personas, no es que tengamos que forzar nada. Si de verdad le gusta a alguien, capaz que hasta se anima a dar el primer paso. Además, salir con alguien no significa que tenga que casarse.

Las palabras de Eva iluminaron la sala.

Era cierto: mientras Sabrina anduviera distraída con algún romance, ¿qué importaba si al final se casaba o no? Con lo enamoradiza que era, capaz que se la pasaba pensando todo el día en conquistar a algún tipo.

—La mayoría de los documentos de la empresa están en otros idiomas. Dudo que Sabrina entienda algo de negocios. No solo hay papeles en inglés, hay de varios países. Eva, en cambio, domina muchas lenguas extranjeras.

Federico, que había escuchado todo, se frotó la sien con resignación. Se había concentrado tanto en que Sabrina no sabía nada de negocios, que se le olvidó el tema de los idiomas.

Suspiró y admitió:

—Sí, tienes razón. Cuando entre a la empresa y vea que aquí no basta con saber de música, va a querer irse por su cuenta.

...

El tiempo voló y, en un abrir y cerrar de ojos, llegó el día de la fiesta de bienvenida familiar.

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