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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1612

—Entonces, ¿qué propones? —la retó Marcelo—. ¿Que meta a Louis en un cajón y lo desaparezca? ¿O que nos divorciemos?

Daniela se quedó helada.

La palabra "divorcio" cayó como un rayo. Por un instante, el mundo se sumió en un silencio oscuro y absoluto. Para Daniela, fue como si todo se hubiera vuelto negro.

Miró a Marcelo, incrédula.

—¿Qué dijiste? ¿Divorciarnos?

—¿O prefieres que lo desaparezca? ¿Acaso se puede?

Claro que no se podía.

Así que solo quedaba una opción: el divorcio.

Divorcio…

Marcelo se había atrevido a mencionar la palabra "divorcio". ¡Él se había atrevido! Ella ni siquiera lo había considerado, ¿y él se atrevía a proponerlo?

Daniela sintió que le faltaba el aire mientras lo miraba, como si le estuvieran arrancando el corazón a pedazos. Le dolía, le dolía muchísimo.

En ese momento, sus ojos se llenaron de dolor.

Marcelo la miró fríamente.

—Esas son las cosas de Virginia, y ella puede dárselas a quien se le dé la gana. Si vuelves a decirle una tontería a Andrea, nos divorciamos.

Daniela lo sabía perfectamente. Pero cada vez que se hablaba de que Louis estaba al mando, no podía evitar culpar a Marcelo, cuando en realidad, el único culpable era Sebastián.

Al oír a su hijo, Daniela descargó su furia contra él.

—¡Todo es por tu culpa! ¡Tu culpa! ¿En qué estabas pensando? ¿Cómo se te ocurrió fijarte en esa enfermiza de Iris Galindo? ¡Si te hubieras casado con Isabel, nada de esto estaría pasando!

Recordar el enredo entre Sebastián, Isabel e Iris solo avivaba su coraje.

—¿Crees que no sé que tú te buscaste todo esto? ¿Y ahora qué? Si no peleo por ti, ¿qué te va a quedar? Ahora que apareció la hija de tu tía, ¡la herencia tampoco será para ti ni para Angélica!

Con la empresa en manos de Louis, si no luchaba por la herencia de Virginia para Sebastián y Angélica, se quedarían sin nada.

***

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