A Isabel le encantó el bebé de Vanesa.
...
En contraste con la velocidad de Vanesa...
En Littassili, el parto de Paulina fue un calvario. Doloroso y lento.
Al final, no hubo de otra: bisturí.
Fue niño...
Cuando Paulina vio que era niño, hizo un puchero: —¿No habían dicho que podía ser niña?
No había querido saber el sexo, pero le habían insinuado que tal vez...
¿Y ese "tal vez" se rompió así nada más?
Carlos miró al bebé: —Un niño está bien.
—Con razón era tan inquieto en la panza, ¡salió niño el tremendo!
Paulina refunfuñó.
Ahora sí iba a tener más para que le dieran lata.
Espera... ¡No!
Parir duele muchísimo.
Antes de esto, Paulina decía que quería tener muchos hijos. Pero después de esta experiencia...
Le daba pavor pensar en otro.
Carlos le pasó el bebé a la niñera que esperaba.
Se inclinó y besó la frente de Paulina: —Lo hiciste muy bien, mi amor.
—No quiero tener más.
Paulina lo miró con ojos llorosos.
Carlos sonrió: —¿Mm? ¿No decías que querías un equipo de fútbol?
Ella era la que andaba presumiendo que quería la casa llena.
¿Y ahora se rajaba?
Paulina negó con la cabeza: —No, duele demasiado. ¡Ni loca vuelvo a pasar por esto!
Lo dijo sin dudar.

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