Skye no supo cómo logró escapar a su habitación.
Durante mucho tiempo, sintió la cara ardiendo… y su corazón latía sin control.
Al final, incapaz de soportarlo, llamó a su hermana mayor, Susana.
Susana acababa de salir del trabajo.
Recién llegaba a su departamento.
Al contestar la llamada de Skye, su voz sonaba débil y sin energía.
—¿Qué pasa?
—¿Por qué suenas tan cansada? —preguntó Skye.
Sentía que ella había tenido un día agotador, pero su hermana parecía estar peor.
—¡Ni me digas! —se quejó Susana.
—¿El presidente Vázquez te está explotando?
—¡No sé por qué le dio por la pintura!
Skye se quedó confundida.
Al mencionar la palabra 'pintura', el tono de Susana se llenó de resentimiento.
Al parecer, Ander Vázquez se había puesto a pintar y la tenía a ella sufriendo las consecuencias.
—El presidente Vázquez… recuerdo que me dijiste que era un hombre rudo y descuidado tanto en su forma de ser como en lo que hace. ¿Cómo le dio por una actividad tan delicada?
Pintar se consideraba algo delicado, ¿no?
—¡Pues sí! Antes envió un soborno a la señorita Allende y terminó enviando un anillo por error. Quién diría que alguien así tendría estos caprichos artísticos.
Hablar de eso le daba taquicardia a Susana.
Precisamente porque era una persona tosca haciendo un trabajo fino, ¡era agotador verlo!
¡Él mismo se cansaba!
Y los que estaban detrás de él, se cansaban aún más…
—¿Y qué es lo que pinta? —preguntó Skye.
—Anillos.
—¿Anillos?
—Sí, dice que quiere diseñar personalmente los anillos para su boda. No has visto lo que dibuja, es… indescriptible.
Hablando de los dibujos de Ander…
Susana no podía evitar criticar.
¡Eran horribles! Cualquiera pensaría que no terminó ni el kínder.
Nunca había visto algo tan feo…
Feo con ganas.
—¿De verdad son tan feos?
—¡Espantosos!
Skye guardó silencio.
Bueno, si su hermana se tomaba la molestia de criticarlo tanto, debía ser porque eran realmente malos.
Después de todo, su hermana era muy amable y rara vez hablaba mal del trabajo de los demás.
A menos que fuera algo insoportable…

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