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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1034

—Las relaciones humanas se basan en la afinidad. Si hay química, cualquier trato es bueno; si no la hay, hasta cruzar miradas es molesto —respondió Josefina en tono neutro.

Eduardo guardó silencio unos segundos antes de decir: —Entonces, te resulto molesto.

Josefina levantó una ceja, esbozó una ligera sonrisa y contestó: —Yo no he dicho eso.

Era como una zorrita astuta, traviesa y encantadora. Era imposible enojarse con ella.

Al darse cuenta del rumbo de sus propios sentimientos, el mismo Eduardo se quedó atónito. Bajó la mirada, intentando descifrar el porqué de esta reacción.

Ni siquiera con su hermana menor tenía tanta paciencia.

Aunque ella lo tratara con frialdad y le mostrara desprecio, la molestia simplemente no aparecía en él.

Era en verdad... demasiado extraño.

Eduardo tomó un sorbo de café, pero de inmediato frunció el ceño. Dejó la taza y no volvió a tocarla. Alzó la vista y volvió a mirarla: —Aunque noto tu rechazo, me gustaría ser tu amigo. Si tienes algún problema, quizás pueda ayudarte a resolverlo.

¡Los puños de Josefina, apoyados en su regazo, se apretaron al instante!

¡Su único problema real en ese momento era la bomba de tiempo llamada Ariadna Hurtado!

¿Él podría ayudarle a deshacerse de ella?

¿Acaso se volvería en contra de su propia hermana por una desconocida?

¿O simplemente quería utilizarla?

Miles de pensamientos cruzaron por su mente en cuestión de segundos, pero su expresión no cambió en absoluto. Ella respondió: —No tengo ningún problema que requiera la ayuda de un desconocido. Si no tiene nada más que decir, me retiro.

Era demasiado cautelosa y no quería revelar ni un ápice de sus verdaderos pensamientos. Tenía miedo de apostar y perderlo todo.

Dicho esto, Josefina se puso de pie, lista para irse.

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