Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1038

Al escuchar esto, los ojos de Josefina se abrieron de par en par y preguntó de inmediato:

—¿Dónde está él?

—¡Arriba! —Lorena tiró de su mano y ambas subieron las escaleras rápidamente.

En la habitación principal.

Valentín y un doctor estaban junto a la cama, mientras Benjamín estaba acostado.

—Director Gutiérrez, esta medicina puede aplicarse directamente en los ojos, como unas gotas oftalmológicas. En un periodo de tres a siete días debería recuperar la vista —dijo el doctor.

Benjamín asintió y respondió:

—Entonces, hagámoslo.

En ese instante, Lorena y Josefina entraron justo a tiempo para escuchar sus palabras.

—¡Esperen! —interrumpió Josefina, con una voz apresurada y la garganta apretada por la tensión.

Valentín y el doctor la miraron desconcertados. Benjamín giró levemente la cabeza en su dirección.

—¿Qué pasa? —preguntó.

Josefina reguló su respiración antes de hablar.

—¿De verdad confías en esa persona? Ninguno de nosotros sabe quién es. Incluso si la medicina fue analizada, ¿te fías de ella?

Lorena la miró confundida.

—Jose, ¿no fuiste tú quien le dio esa medicina?

—Me la dio una persona misteriosa —aclaró Josefina—. Pero no tengo idea de quién es, ni si es un amigo o un enemigo.

—Ah... ¿en serio fue así? —Lorena se sorprendió y enseguida añadió—: En ese caso, te aconsejo que seas precavido. Los ojos no son como cualquier otra parte del cuerpo. Si algo sale mal, es para toda la vida. Benjamín, no apuestes con tu vista de esta manera.

Pero Benjamín respondió con calma:

—En el peor de los casos, ¿no me quedaré exactamente igual que ahora?

—Eh... sí, supongo que sí —admitió Lorena.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte