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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1040

Cuando asomó la cabeza por enésima vez, vio que Josefina bajaba las escaleras, agarraba su bolso de la sala y se preparaba para irse.

—¡Jose! —Lorena se acercó rápidamente, mirándola con indecisión.

—¿Mjm? —Josefina se detuvo y la miró confundida.

—Es que... —Lorena estaba muy dividida y dudaba. Finalmente, cerró los ojos y soltó—: ¿Por qué no te quedas? Creo que, en un momento tan importante como este, él debe desear con toda su alma que estés a su lado. En su corazón, tú eres la persona más importante.

Pero Josefina respondió con serenidad:

—La medicina tardará al menos tres días en hacer efecto. No tiene sentido que me quede.

—¿Cómo no va a tener sentido? —Lorena buscaba razones desesperadamente—. Eres su apoyo emocional. No le creas cuando dice que ya se acostumbró a no ver. ¿Quién querría pasar el resto de su vida en la oscuridad? Estos días serán cruciales para él. Va a sufrir mucho tanto mental como emocionalmente. Si lo acompañas, seguramente aliviarás su ansiedad y tensión. ¡Quién sabe, tal vez eso hasta ayude a que la medicina funcione más rápido!

Lorena se sintió una genio; ¡sus palabras habían sido un discurso digno de un premio!

Josefina guardó silencio, mirándola con sus grandes y claros ojos.

El corazón de Lorena se aceleró. Tragó saliva y le preguntó:

—Jose... ¿qué opinas?

—Me voy a casa —respondió Josefina.

—... —Lorena se quedó sin palabras.

Uf... está bien. No había nada más que pudiera hacer.

Si quería irse, que se fuera.

Mientras Lorena observaba cómo se alejaba de la casa, levantó la mirada hacia el segundo piso y se llevó un buen susto.

Benjamín había salido en algún momento sin que ella se diera cuenta. Estaba de pie junto a la barandilla. No llevaba sus gafas oscuras y sus alargados y hermosos ojos miraban hacia abajo, como si estuviera observando la escena.

—¡Por Dios, hombre! ¿En qué momento saliste? ¿Por qué no hiciste ningún ruido? —preguntó Lorena, tocándose el pecho con el ceño fruncido.

—Salí a tomar aire —respondió Benjamín.

—Y descubriste que el ambiente aquí está peor, ¿verdad? Mejor te hubieras quedado acostado en tu cuarto.

—¿Si eres tan buena hablando, por qué no vas a dar un discurso a las Naciones Unidas? —replicó Benjamín.

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