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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1107

—A Residencial Valle Niebla —respondió Almudena con calma—. Voy a ver cómo sigue él.

Josefina se quedó paralizada por un instante, pero asintió sin que su expresión delatara nada.

Almudena le dijo:

—Descansa en casa; si necesitas algo, no dudes en llamarme.

—Sí, de acuerdo.

Josefina asintió; su rostro no mostraba ninguna emoción.

Almudena se fue en cuanto terminó de desayunar. Josefina regresó a su habitación y se dejó caer directamente sobre la cama.

Necesitaba dormir mucho para adormecer sus sentidos.

Creía que, al pasar la noche, se sentiría un poco mejor, pero, para su sorpresa, el dolor en su pecho solo se hizo más intenso.

Aquellas palabras hirientes se repetían en su mente una y otra vez. Odiaba sentirse destrozada por culpa de lo que él le había dicho, pero no podía evitarlo.

Tampoco durmió muy bien. Tuvo sueños constantes, todos entrelazados con recuerdos del inicio de su relación con él, atrapándola en un sueño que parecía dulce pero era asfixiante.

Cuando despertó de nuevo, Josefina miró al techo con expresión perdida; sentía un enorme vacío en el pecho.

Justo en ese momento, el celular empezó a sonar. Lo buscó a tientas y vio que era de la clínica de reposo.

Andrés León estaba ingresado allí.

Frunció un poco el ceño, contestó y habló con un tono gélido:

—¿Bueno?

—Hola, señorita León. Su padre entró en estado crítico y lo tuvimos que llevar a la sala de emergencias. ¿Le sería posible venir en este momento?

Era el personal de la clínica.

Josefina cerró los ojos por un segundo.

—Llegaré pronto.

Condujo hasta la clínica; durante todo el camino mantuvo una extraña tranquilidad. Las sombras de los árboles pasaban a toda velocidad, y pronto divisó la clínica de reposo, ubicada en la ladera de la montaña.

Entró, y para ese momento, Andrés ya había salido de urgencias.

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