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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1167

Eduardo guardó silencio un instante antes de responder:

—La verdad, te sugiero que no salgas. Estás en mucho peligro ahora mismo...

—Qué ironía... —soltó Josefina, con una risa sarcástica—. Hasta alguien como yo, que no tiene casi contacto con el exterior, sabe que Ariadna apenas puede cuidarse a sí misma ahora. ¿Por qué insistes en encerrarme? ¿Cuál es tu verdadero propósito? ¿De verdad me ves como a tu hermana?

Eduardo se quedó sin palabras.

Apretó ligeramente sus finos labios y, finalmente, cedió.

—Bien, enviaré a alguien a protegerte en secreto.

Josefina no añadió más, dio media vuelta y caminó hacia la habitación donde se había quedado antes.

El cuarto estaba impecable, y las cosas que había usado antes de irse seguían allí.

Apenas se sentó, llamaron a la puerta.

Eduardo abrió, la miró con amabilidad y dijo:

—Pedí que el médico venga a revisarte la herida.

Josefina no se negó; tener a un médico confirmando su estado era una garantía que no estaba de más.

Poco después, el doctor concluyó:

—Ya no hay problemas graves. Solo evite hacer actividad física intensa durante el próximo mes.

Eduardo asintió con la cabeza. Luego, miró a Josefina y le preguntó:

—¿Quién te sacó de aquí?

Sin siquiera dignarse a mirarlo, Josefina respondió:

—Qué te importa.

Eduardo soltó un suspiro de frustración.

—Josefina, digo que te trato como a una hermana, pero ¿tú me tratas como a un hermano?

Esta vez, ella lo miró directamente y le respondió con absoluta calma:

—Tengo una hermana impuesta por mis padres. Nuestra relación es terrible, así que no sé cómo convivir con hermanos o hermanas. Para mí, tú y esa supuesta hermana son iguales: ambos quieren hacerme daño.

Eduardo recordó los informes que había leído sobre ella, y sintió un sabor amargo, acompañado de un destello de furia.

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