Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1210

La fría mirada de su padre hizo que Sebastián recuperara la cordura de golpe. Se dio cuenta de que había reaccionado con demasiada intensidad. Quizás el simple pensamiento de que Ariadna fuera expulsada lo perturbaba de tal forma que perdía por completo los estribos.

Se volvió hacia Ariadna y le dijo con suavidad:

—Hermanita, no tienes por qué asustarte. Nadie va a echarte, y mucho menos podrían. Eres la hija de la rama mayor de los Hurtado. El abuelo y mis padres reconocen tu lugar en esta familia, y tu valía está más que demostrada. Nadie puede venir a reemplazarte así como así.

Ariadna se sorbió la nariz.

—Pero... al fin y al cabo no llevamos la misma sangre. Si me quedo, ¿qué pasará con ella? ¿No la haré sentir fuera de lugar?

Su aparente bondad y disposición a sacrificarse no hicieron más que enternecer el corazón de Sebastián.

Él le apretó la mano y aseguró:

—Claro que no. La familia Hurtado es enorme, y aquí hay un lugar para cada uno. Si ella considera que tú ocupas el puesto que le corresponde y empieza a atacarte por ello, entonces es ella quien no tiene cabida en esta casa.

Al terminar de hablar, evitó mirar a Josefina. Por alguna razón inexplicable, no se atrevía a sostenerle la mirada. Ver aquellos ojos tan similares a los de su madre le provocaba una extraña incomodidad en el pecho.

Al escuchar sus palabras, Josefina esbozó una sonrisa irónica. *Las habilidades actorales de Ariadna son tan impresionantes como las de Magdalena Salinas,* pensó. Magdalena terminó perdiendo porque no tenía un estatus de poder; de haber intercambiado lugares con Ariadna, no sabría decir cuál de las dos habría sido más letal.

Eduardo, incapaz de tolerar más la situación, intervino con voz grave:

—Sebastián, ¿qué estupideces estás diciendo? Desde que Josefina cruzó esa puerta, no ha dicho una sola palabra fuera de lugar.

El rostro de Sebastián se tensó.

Ariadna miró a Eduardo a través de sus lágrimas.

—Hermano, ¿estás enojado conmigo? Me has tratado con desprecio desde hace tiempo... ¿fue porque descubriste que no soy tu verdadera hermana? Crecimos juntos, pensé que nos queríamos. Nunca imaginé que me darías la espalda nada más encontrar a tu hermana de sangre, y mucho menos que empezarías a odiarme...

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte