—Señorita León, ¿acaso tiene algún trasfondo importante? Si no, ¿por qué alguien de fuera querría matarla? —le preguntó Felipe, mirándola también con gran extrañeza.
—Claro que no. Soy hija de Andrés y Jimena, hasta me hice una prueba de ADN —respondió ella, negando con la cabeza y con una sonrisa amarga.
—Pues sí que está raro todo esto —murmuró Felipe rascándose la cabeza, mientras la duda se reflejaba en su rostro rudo.
***
En otro hospital.
Valentín le informaba a Benjamín sobre lo que había descubierto.
—¿Emiliano?
Benjamín murmuró ese nombre mientras recordaba la vez que Josefina usó a Emiliano para presionar al doctor William.
Los antecedentes de ese sujeto eran muy sencillos, pero había vivido en el extranjero durante muchos años.
—Investiga a fondo qué estuvo haciendo todos estos años fuera del país —ordenó mirando a su asistente con tono frío.
—Enseguida.
Valentín asintió, aunque preguntó con cierta duda: —Señor Gutiérrez, ¿no será un malentendido? Revisé los datos y los familiares de Emiliano están ingresados en ese mismo sanatorio.
—En este mundo no existen tantas coincidencias —respondió Benjamín con indiferencia.
Además, no podía permitirse pasar por alto ni la más mínima sospecha.
¡Porque esos sujetos desconocidos iban por la vida de Josefina!
Y él bajo ninguna circunstancia permitiría que algo así sucediera.
—Entendido —asintió Valentín.
El asistente se dio la vuelta y salió de la habitación. Benjamín sacó su celular y marcó el número de Josefina.
"El número que usted marcó se encuentra ocupado..."
Al escuchar la fría grabación automática, sintió una punzada de frustración en la sien.
Lo había bloqueado.
Apretó el teléfono con fuerza, con el rostro ensombrecido, pero al final logró calmarse.
Magdalena guardó silencio y al final solo murmuró: —Entiendo, me encargaré de administrar bien la empresa.
Se había resignado a aceptar su propuesta.
Como si aceptara su destino.
—Si no hay nada más, cuelgo —dijo Benjamín, y sin darle tiempo de replicar, cortó la llamada.
¿Josefina atacándolo a él?
¿Acaso no lo había estado haciendo todo este tiempo?
Esos asuntos habían sido puros malentendidos, pero ella siempre se aferraba a su versión de los hechos.
Se frotó el puente de la nariz mientras observaba el nombre de Josefina en su celular y la foto de los dos que tenía guardada. Un profundo anhelo se reflejó en su mirada.
***
Después de contarle el primer asunto, Felipe le habló del segundo.
—Investigué a los padres de Magdalena; conocían a los suyos y, por lo visto, se llevaban muy bien —dijo mientras se rascaba la cabeza—. Pero quién sabe por qué cada vez hay menos información sobre ellos. Tal vez solo sus padres o la abuela de Magdalena sepan qué pasó en realidad.

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