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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 346

¿Todavía no firmaban el divorcio y ella ya estaba buscando a otro?

¡Ah!

Benjamín llamó de inmediato a sus guardaespaldas.

—A partir de ahora no me pasen reportes sobre ella. Si lo hacen, ¡les descuento del sueldo!

Tras decir eso, colgó con el rostro serio.

Los dos hombres se quedaron sin palabras.

Se miraron el uno al otro, totalmente confundidos.

¿Qué quería decir con eso? ¿Acaso no había sido el director Gutiérrez quien les ordenó reportar cada movimiento de su esposa? ¿Por qué ahora ya no quería saber nada?

—¿Qué tal si le preguntamos a Valentín? —sugirió uno de los escoltas.

—Me parece bien —asintió el otro.

En seguida, se comunicaron con él.

Valentín suspiró antes de contestar.

—Ustedes sigan siguiéndola y tomando fotos. No le hagan caso al director Gutiérrez, solo está hablando por puro coraje.

Los guardaespaldas dudaron.

—¿Y qué va a pasar con nuestro sueldo?

—Yo me encargo de hablar con los de finanzas —les aseguró Valentín.

Los dos soltaron un suspiro de alivio y dejaron de darle vueltas al asunto.

***

Residencial Las Jacarandas.

Josefina se bajó del coche con las mejillas sonrojadas. Durante el trayecto, el efecto del alcohol le había subido por completo y ahora sentía que la cabeza le daba vueltas.

—Señor Fuentes, yo... ya tengo que entrar a mi casa —dijo Josefina, despidiéndose con un gesto de la mano—. Nos vemos, muchas gracias por la cena.

Manuel, al ver cómo se tambaleaba, se acercó de inmediato para sostenerla.

—Mejor te acompaño hasta la puerta. No me quedo tranquilo dejándote así.

—¡Estoy bien! —Josefina agitó la mano para rechazarlo—. Puedo ir sola.

Pero él insistió:

—Solo te acompaño hasta el elevador. Ándale, no me digas que no.

Con un poco de fuerza, la sostuvo y comenzó a caminar con ella hacia la entrada del edificio.

—¡Jose!

—Oye, ¿no escuchaste lo que acabo de decir? Nos conocemos desde mucho antes que tú. ¡Así que no te metas donde no te llaman, señor Fuentes!

Cristóbal se molestó bastante. ¡Ya se había dado cuenta de que ese tal Manuel quería bajarle a la mujer a su amigo!

¿Acaso iba a permitirlo?

¡Todavía ni siquiera firmaban el divorcio, así que él tenía que ayudar a Benjamín a cuidar su territorio!

La mirada de Manuel destelló detrás de sus lentes.

—Yo no sé qué relación tengan ustedes, así que no puedo confiar solo en tu palabra. ¿Y si le quieres hacer algo malo?

¿Qué?

¡El único que se le quiere acercar con otras intenciones a Josefina eres tú!

Cristóbal ya estaba perdiendo la paciencia.

En ese momento, Josefina intervino:

—A mi casa... ¡Cristóbal, llévame a mi casa!

Al escucharla, Cristóbal no pudo evitar sonreír de satisfacción. Recorrió a Manuel con la mirada de arriba abajo y le dijo:

—¿Ya la escuchó, señor Fuentes? No estorbe más. Josefina se pasó de copas y se siente mal, necesita ir a descansar.

Manuel miró a la chica con una expresión llena de dudas y, lentamente, dio un paso hacia atrás.

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