Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 374

Nuevo hogarLa Noche que Dejé de Esperarte ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Desde que llegó a su casa, Josefina no dejó de pensar en las palabras de Benjamín.

Las empleadas de su casa podían estar involucradas.

Había contratado a tres mujeres para hacerse cargo: una se encargaba de cuidar a su abuela, otra de preparar la comida y otra de hacer la limpieza.

Alejandra cocinaba, Gabriela atendía a la abuela y Florencia se encargaba de mantener la casa limpia.

Nada más llegar, se metió directo al cuarto de la anciana. Su abuela aún estaba despierta y, al verla, le preguntó:

—A estas horas de la noche, ¿dónde estabas metida?

Josefina se subió a la cama, se acurrucó a un lado de ella y susurró:

—Abuela, sospecho que las empleadas nos ocultan algo.

La anciana también bajó la voz.

—¿Por qué lo dices?

Josefina en realidad no quería preocupar a su abuela, pero le terminó contando lo que le había pasado con sus documentos esa tarde.

Tras escucharla, la anciana se quedó pensativa unos instantes y preguntó:

—Entonces, ¿saliste tan tarde para verte con Benjamín?

—Sí, él atrapó al que me robó la bolsa —asintió Josefina.

La señora la escudriñó con la mirada y le cuestionó:

—Pero antes de que eso pasara, ¿creíste que había sido él?

—Así es. Estaba convencida de que él había mandado robarme, como se la pasaba negándose a firmar el divorcio —admitió Josefina con honestidad; no tenía por qué ocultarle nada a su abuela.

La abuela esbozó una sonrisa y volvió a preguntar:

—Y ahora que sabes que no fue él, ¿qué piensas al respecto?

Josefina bajó ligeramente la vista; sus largas pestañas temblaron un poco antes de responder:

—¿Qué más da si fue él o no? No sería la primera vez que hace algo así.

La señora dejó escapar un suspiro y comentó:

—Aun así, esta vez lo juzgaste mal. Hasta se tomó la molestia de atrapar al culpable para demostrártelo.

Josefina, queriendo evadir el tema por instinto, replicó:

—Abuela, sigamos con lo de las trabajadoras. Tengo pensado poner cámaras de seguridad en la casa, y también...

Al día siguiente, Josefina salió desde muy temprano.

Sin embargo, en lugar de ir a recoger sus documentos, se metió a una cafetería, pidió algo y se puso a monitorear las cámaras.

Al principio todo se veía normal, pero no tardó mucho en ver a Florencia agarrando una bolsa para salir a tirar la basura.

Poco después, Gabriela contestó una llamada. Se acercó a la abuela para avisarle que saldría un rato a ver a su hija, quien le traía algo de comida.

Alejandra, por su parte, agarró sus cosas y salió supuestamente a comprar las verduras.

Al ver esto, Josefina arqueó una ceja. ¿Las tres saliendo al mismo tiempo?

¿Acaso todas estaban metidas en algo raro?

¿A qué clase de personas había metido a su casa?

En ese momento, Felipe se acercó a su mesa y le dijo:

—Señorita León, le di una buena checada a los antecedentes de sus trabajadoras; aquí traigo todos los reportes.

Josefina asintió y respondió:

—Gracias, te lo agradezco mucho.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte