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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 452

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—Porque... —Emiliano esbozó una sonrisa cínica—, la cantidad de dinero que ofrecieron era demasiado tentadora.

El silencio se apoderó del lugar.

Por un momento, Josefina no supo qué decir.

Magdalena miró a Emiliano, con los ojos muy abiertos por la incredulidad.

—Tú... tú me sacaste de allí, tú me ayudaste, ¿por qué también te llevaste a mi hijo?

Emiliano la miró con profundo asco.

—Idiota, te estaba usando como carnada.

El cuerpo de Magdalena empezó a temblar violentamente. Todo este tiempo se había sentido agradecida con Emiliano por haberla ayudado a escapar de las manos de Benjamín, evitando que la mandaran fuera del país, dándole así la oportunidad de volver a ver a su hijo.

Pero, de haber sabido que se reencontraría con él en estas circunstancias, jamás se habría ido con él. Con razón, después de sacarla, no se molestó en organizar ningún plan de escape. Solo quería utilizarla.

La mirada de Magdalena se llenó de un odio puro.

—¡Eres un monstruo sin alma! ¡Un infeliz!

A simple vista, él parecía un chico alegre e inofensivo, pero en el fondo estaba podrido. Siempre planeando todo en las sombras, como una serpiente venenosa escondida en un rincón oscuro, esperando el momento perfecto para saltar y dar una mordida mortal.

Emiliano escuchó sus insultos y soltó una carcajada burlona.

—¿Y te crees mejor que yo? La familia León te adoptó, te dio un hogar. ¿Y cómo les pagaste? Pusiste a la familia León de cabeza, convirtiendo su hogar en un infierno, hiciste que la familia se traicionara entre sí, que el matrimonio se usara por conveniencia. Por favor, ninguno de nosotros es un santo.

Magdalena apretó los dientes.

—¡Tenía mis motivos! ¡Solo quería venganza!

Al escuchar sus palabras, Josefina giró bruscamente la cabeza hacia ella.

—¿Venganza?

—¡Así es, quería venganza! —Magdalena tenía los ojos inyectados en sangre, como si ya no tuviera nada que perder, y gritó de manera histérica—: ¡Yo también tenía una familia hermosa y feliz! Fueron Andrés y su esposa... ¡ellos mataron a mis padres! ¡Me dejaron huérfana! ¿Acaso no tenía derecho a vengarme?

Emiliano chasqueó la lengua un par de veces.

—Escuchar tu trágico pasado de verdad conmueve el corazón... pero, lamentablemente, no quiero que hagas nada. Hoy tú solo eres un personaje secundario.

Magdalena lo miró fijamente, aturdida.

—¿Qué quieres decir?

Sin embargo, Emiliano no volvió a mirarla. Volteó hacia Benjamín y Josefina, sonrió levemente y dijo:

—Como ustedes se niegan a divorciarse, me han complicado mucho las cosas, así que tuve que recurrir a esta pequeña estrategia. Señor Gutiérrez, elija una de dos opciones: ¿salvará al único sobrino que tiene, o a la mujer que ama?

El tono de Benjamín cortó el aire.

—Te elijo a ti.

Justo cuando las palabras salieron de sus labios, un pequeño punto rojo apareció en la frente de Emiliano. Ya estaba en la mira de un francotirador.

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