Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 547

Nuevo hogarLa Noche que Dejé de Esperarte ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Josefina bajó la mirada hacia el niño dormido, con las largas pestañas temblando ligeramente. En su mente apareció la imagen de su abuela y su estado actual.

Por un momento, no supo qué decir.

Benjamín no la presionó para obtener una respuesta. Sabía que si insistía demasiado, ella terminaría fastidiándose.

Pero podía sentir que su corazón se había ablandado.

Era cierto que Alberto era hijo de Magdalena Salinas, pero también era hijo de Diego.

Y Diego siempre había sido muy bueno con Josefina.

Ella era una mujer que valoraba el pasado y el cariño verdadero.

"..."

El reporte del laboratorio llegó exactamente una hora después. En efecto, se trataba del antídoto correcto.

Martina se rio por lo bajo y dijo: —¿Ven? Se los dije desde el principio. ¿Por qué dudaban de mí?

Benjamín ordenó que le dieran el antídoto a Alberto y de inmediato lo trasladaron al hospital para continuar con la limpieza de toxinas y observar cualquier reacción en su cuerpo.

Josefina miró a Martina y le preguntó: —Aun si el veneno desaparece, quedarán secuelas. ¿Tienes alguna forma de curar eso?

La mirada de Martina esquivó la suya, y negó con la cabeza, sintiéndose acorralada: —No... al fin y al cabo era un veneno. El daño que le causó al cuerpo ya está hecho, eso es inevitable...

Su voz se fue apagando hasta convertirse en un susurro.

Josefina apretó los puños a los costados, dio media vuelta y salió de la mansión a paso rápido y con el rostro inexpresivo.

Benjamín miró a su guardaespaldas: —Llévensela a las afueras de la ciudad y vigílenla de cerca.

—Sí, señor.

Al escuchar eso, Martina se quedó boquiabierta: —¿Eh? ¿Qué significa esto? ¿Me vas a encerrar? ¡No puedes romper tu promesa! ¡No tienes derecho a hacer esto, regresa aquí!

Pero sin que pudiera oponer resistencia, la metieron a empujones en un auto y la llevaron directo al sótano de una casa a las afueras.

Mientras tanto, Magdalena Salinas había estado prestando atención a todos los ruidos que venían del exterior. Esperó en su habitación por mucho tiempo, pero la puerta nunca volvió a abrirse.

El pánico se apoderó de ella. Empezó a golpear la puerta con desesperación: —¡Ayuda! ¡Quiero ver a mi hijo! ¡Es mi hora de estar con él, abran esta puerta ahora mismo!

Sin embargo, por más que gritó, nadie apareció para abrirle.

El rostro de Magdalena palideció; un terrible presentimiento empezaba a crecer en su pecho.

Capítulo 547 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte