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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 676

Con el tazón de medicina aún en las manos, Josefina observó el estado en el que se encontraba Benjamín. Sintió como si una mano invisible le estrujara el corazón.

Esa opresión en el pecho casi no la dejaba respirar.

Dejó el tazón a un lado, agarró su celular y escribió a toda prisa. La fría voz electrónica rompió el silencio:

—Puedes estar tranquilo, no te dejaré. Hasta que tus ojos no sanen por completo, no me iré de tu lado.

Ella sabía perfectamente qué era lo que tanto le aterraba a Benjamín.

Cuando doña Teresa volviera, no cabía duda de que la buscaría para hablar y haría hasta lo imposible por echarla de su lado.

Pero, en esas circunstancias, Josefina realmente no podía marcharse.

Benjamín había perdido la vista por su culpa. Si ella simplemente daba la media vuelta y lo abandonaba a su suerte, ¿en qué se diferenciaría de un animal sin sentimientos?

—Tómate la medicina —añadió en un último mensaje antes de bloquear la pantalla del celular.

Volvió a tomar el tazón y lo depositó cuidadosamente entre las manos de él.

Benjamín apretó los labios y, sin decir una palabra más, se bebió todo el contenido de un solo trago.

Josefina tomó un pañuelo de papel para limpiarle los restos de medicina de la comisura de los labios, tomó el recipiente vacío y se dirigió a la puerta.

En el pasillo, Lorena estaba charlando con una enfermera, pero mantenía un oído atento a lo que ocurría en la habitación. Al escuchar que la puerta se abría y ver salir a Josefina, le preguntó sorprendida:

—¿Tan rápido?

Josefina parpadeó, confundida por la pregunta.

Lorena no pudo contener la risa y empezó a contarle:

—En mi pueblo, a veces los abuelos no quieren tomarse los remedios, y las abuelas tienen que mimarlos como a niños chiquitos para convencerlos. Con un par de palabritas dulces, el abuelo se pone contento y se toma la medicina sin rechistar.

Se acercó a Josefina y, con una sonrisa pícara, le susurró:

—¿Lo estabas mimando allá adentro? Aunque no tiene cara de asustarse con una medicina.

Josefina se quedó de piedra.

Eh...

Jamás se imaginó que Lorena sacaría semejantes conclusiones.

Sin embargo, pensándolo bien, lo que acababa de hacer no distaba mucho de mimar a alguien.

Benjamín estaba desesperado por una respuesta concreta y, en cuanto ella se la dio, él logró calmarse.

Sí, la verdad es que era bastante fácil de contentar.

Minutos después, Lorena procedió a realizarle la sesión de acupuntura a Benjamín para acelerar la eliminación de toxinas. La habitación permaneció en completo silencio mientras todos observaban la destreza de sus movimientos.

Al terminar con él, fue el turno de Josefina.

Capítulo 676 1

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