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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 729

—Benjamín, tu padre está aquí —murmuró Teresa.

Benjamín inclinó ligeramente la cabeza, dejando que su cabello cayera sobre su frente. Llevaba un abrigo negro que acentuaba la rectitud de sus hombros; el corte impecable de la prenda realzaba su figura imponente y esbelta.

Giró levemente el rostro hacia donde estaba sentado Vicente Gutiérrez y pronunció con voz grave:

—Papá.

El tono de Vicente fue cortante como el hielo.

—¿A qué vinieron?

—Diego era mi hijo, el hermano mayor de Benjamín. ¿Por qué no podríamos venir? —replicó Teresa.

—Solo vienen a perturbar su descanso —espetó Vicente, sin ocultar su desprecio.

Los ojos de Teresa se enrojecieron de furia e impotencia. Apretando los dientes, le lanzó un reclamo directo.

—Vicente, si tanto extrañas a Diego, llevas varios días en la ciudad y ni siquiera has ido a ver a Alberto. Es la única sangre que dejó Diego en este mundo. ¿Tienes idea de cómo está viviendo?

Vicente se llevó la botella a los labios y dio un trago. El ardor del alcohol lo hizo cerrar los ojos; parecía querer anestesiar sus sentidos antes de responder.

—Quiero estar a solas con mi hijo —dijo al fin, tras un largo silencio.

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire. Una ráfaga de viento barrió el lugar, intensificando el frío de la tarde y dejando un nudo de amargura en el pecho de los presentes.

Con lágrimas asomando en los ojos, Teresa insistió:

—Pero Benjamín también es tu hijo...

—Mamá, no digas más —la interrumpió Benjamín. Dio un paso hacia adelante y, sin dudarlo, cayó de rodillas frente a la lápida.

Inclinó la cabeza, apoyó las manos sobre las rodillas y, con la voz desgarrada por la culpa, murmuró:

—Hermano, te fallé.

Teresa rompió a llorar de inmediato. Se dio la vuelta, luchando por ahogar sus sollozos.

Vicente lo miró de reojo. Por un microsegundo, la muralla de hielo en su mirada pareció resquebrajarse, pero recuperó su estoicismo de inmediato.

El viento del cementerio calaba hasta los huesos, congelando el alma.

Regresaron a Residencial Valle Niebla al caer la tarde.

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