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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 750

Cuando Josefina regresó a la Residencial Valle Niebla, vio a Benjamín de pie en el jardín. Aunque la nieve ya se había derretido, en ese momento algunos copos esporádicos volvían a caer, posándose sobre su cabello.

Él llevaba puesto un abrigo negro y las vendas blancas cubrían sus ojos. Su silueta alta y esbelta destacaba en medio del jardín marchito, luciendo como alguien que había sido abandonado allí a su suerte.

Josefina ralentizó el paso. Por alguna razón, sintió una punzada de lástima por él.

Benjamín pareció escuchar sus pasos, giró levemente la cabeza en su dirección y en sus labios pálidos se dibujó una sutil sonrisa.

—Jose, está nevando.

Josefina se acercó, sacó su celular y tecleó:

—¿Qué haces afuera con este frío?

Benjamín respondió con voz baja y pausada:

—Escuché a los empleados decir que estaba nevando, y me acordé de aquella vez que fuimos a esquiar en invierno. Tú todavía no sabías cómo hacerlo y yo intenté enseñarte. Los dos terminamos rodando por la montaña... Fue un desastre.

Josefina bajó la mirada, recordando también aquel episodio.

Había sido justo antes de Año Nuevo. Fueron juntos, pero el viaje terminó con ella fracturándose la pierna. Él la cargó en su espalda todo el camino cuesta abajo y se quedaron en el hospital durante siete días. Desde entonces, ella juró no volver a esquiar nunca más.

Aquel invierno había sido mucho más crudo que este, con nevadas intensas, pero en ese momento nada de eso le importó. Solo sentía el dolor de su pierna y se aferraba a la espalda de Benjamín, quejándose y buscando mimos.

¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces?

Unos seis años, quizás.

Fue durante la universidad, en su época más feliz y dulce.

Josefina mantuvo la vista en la pantalla y tecleó rápidamente:

—No lo recuerdo.

Benjamín bajó la cabeza, su tono perdiendo fuerza y entusiasmo.

—¿Cómo no vas a recordarlo? Si en ese entonces tú...

Antes de que pudiera terminar la frase, Josefina le tomó la mano y lo guió hacia el interior de la casa.

Ella había tenido las manos en los bolsillos del abrigo, así que estaban cálidas, mientras que las de él estaban heladas. El calor de ella no logró calentar los dedos de Benjamín; por el contrario, el frío de él se traspasó a su piel.

Benjamín sabía exactamente lo que eso significaba.

Capítulo 750 1

Capítulo 750 2

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