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La Otra Embarazada romance Capítulo 9

—Disculpe, esta corbata ya fue apartada por esta señorita. ¿Le gustaría ver otros modelos? —La empleada se quedó pasmada ante la intromisión repentina, pero reaccionó rápido.

—No ha pagado todavía, así que no está apartada. —Dora mostró un desprecio absoluto en su mirada—. No quiero ninguna otra, ¡quiero esta!

Lilia frunció el ceño y estaba a punto de pelear con Dora.

Sin embargo, apenas dio medio paso, alguien la tomó de la muñeca.

Vio a Alma negar levemente con la cabeza.

—Esto... —La empleada parecía en aprietos, mirando la tarjeta negra que Dora le extendía sin saber si tomarla o no.

—Dora, déjalo, no la pongas en una situación difícil.

Rosalía, al escuchar el intercambio, se acercó para mediar. Luego miró a las otras dos y, como quien no quiere la cosa, se llevó la mano al vientre y sonrió con dulzura:

—Almi, Lili, cuánto tiempo sin verlas.

Alma notó de inmediato la mano sobre su vientre y su mirada se oscureció un poco.

—No nos llames así, me da asco. No somos tan cercanas. —Lilia, que ya tenía un coraje atorado, soltó el sarcasmo sin piedad.

—Perdón, no lo pensé bien... —Rosalía bajó la mirada, pareciendo ante los ojos de los demás como si la hubieran maltratado.

Como era de esperarse, Dora saltó de inmediato a defenderla:

—Rosalía, ¡tú no tienes por qué disculparte con ellas! Si alguien debe disculparse, ¡es cierta arribista!

Lilia se puso seria.

—¿A quién le dices arribista?

—No dije tu nombre, ¿por qué te pones el saco? Ah, claro, olvidaba que eres el perro faldero de Alma. ¿Qué pasa? ¿Te quedó el saco y ahora ladras?

Dora le lanzó una mirada fulminante a Lilia y luego tiró la tarjeta negra sobre la empleada.

—¡Qué esperas! ¡Cóbrate de una vez! ¡O voy a poner una queja!

La empleada palideció, recogió la tarjeta y miró a Alma con disculpa.

—Señorita, tal vez...

—Todo tiene un orden. Me gusta esta corbata y no pienso cederla. —Alma no quería enredarse con Dora, prefería evitar problemas antes del divorcio.

Pero Lilia era su límite.

—Si hoy no salgo con esa corbata, yo también pondré una queja. Y resulta que soy cliente VIP de su marca, puede verificarlo, me llamo Alma.

A Alma le gustaban mucho los diseños de esa marca.

Antes de que la familia Estrada cayera en desgracia, era una clienta frecuente. Dora, en cambio, solo había entrado para molestar al verlas ahí; no solía comprar en esa tienda, así que era una clienta nueva.

Capítulo 9 1

Capítulo 9 2

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