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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 422

El caos se desató en la familia Crespo. Y todo empezó en ese instante.

Poco después de que se fueran, llegaron los policías. Primero vieron la Land Rover blanca y luego la vieron a ella.

—Es usted. ¿Qué relación tiene con la responsable del accidente?

Isabella tenía la mente en blanco, así que respondió mecánicamente a las preguntas del oficial.

—Soy su nuera.

—Antes, en el hospital, usted sugirió que la víctima pudo haber sido atacada por error, porque la confundieron con usted, ¿correcto?

—Sí.

—¿Ha tenido algún conflicto con su suegra?

Isabella estaba confundida.

—¿Qué... qué quiere decir?

—Solo responda la pregunta, por favor.

—Nosotras... no tenemos ningún conflicto.

—¿Y su suegra ha mostrado algún comportamiento extraño últimamente?

—Su estado mental no ha sido bueno desde hace tiempo.

—¿Tiene problemas mentales?

—Sí.

—¿Ha estado en contacto con alguien que le parezca sospechoso?

Esa pregunta le recordó algo a Isabella. Pensó en Ivana. El día que fue con Marcela a visitar la tumba de Lilia, al regresar dijo algo sobre haber encontrado a «ella».

Marcela incluso había dicho: «No la perdonaré».

Entonces, esa «ella»... ¿se refería a Matilde o a...?

Isabella desechó esas terribles sospechas. Después de contarle al policía todo lo que sabía, condujo de inmediato a la mansión Méndez.

Debido a los incidentes anteriores, la mansión Méndez seguía en remodelación. Sin embargo, la familia Méndez aún vivía ahí, solo que se habían mudado a la casa de dos pisos del ala este.

Para facilitar el acceso de los trabajadores, la familia no había activado la seguridad de la entrada, así que Isabella entró directamente y se encontró con Ivana, que venía del jardín trasero.

Incapaz de contener su furia, se abalanzó hacia ella.

—¿Qué le dijiste a mi suegra ese día? ¿Por qué atropelló a esa muchacha?

Ivana, al verla tan furiosa, retrocedió un paso instintivamente; no en vano había salido perdiendo varias veces con ella. Sin embargo, al oír sus palabras, un brillo fugaz cruzó su mirada.

—¿Y qué? Yo no le dije que la atropellara.

—¿Qué tiene que ver la hija de Aurora con la muerte de Lilia? ¡Ni siquiera es una Méndez!

Se suponía que Marcela odiaba a los Méndez por la muerte de Lilia. Pero ya se había hecho una prueba de ADN y el resultado fue negativo. ¿Por qué Marcela seguiría odiándola?

¿Hasta el punto de querer matarla? No intentó matar a ningún otro miembro de la familia Méndez, ¿por qué solo a ella?

—¿Y por qué habría de decírtelo? —se burló Ivana.

—Por ahora, soy yo quien te lo pregunta. Pero si no hablas, el siguiente en venir será Jairo. ¿Crees que él será tan cortés como yo? —dijo Isabella entrecerrando los ojos.

Ivana frunció los labios y luego suspiró.

—Ay, yo no quería decirle nada, pero no paraba de suplicarme. Me dio lástima y por eso se lo conté.

—Entonces, ¿qué hizo la hija de Aurora para que la odie tanto?

—La muerte de Lilia pudo haber sido un accidente, pero también se puede decir que alguien la provocó.

—Y esa persona es... ¿la hija de Aurora?

—Exacto. ¡Ella es la asesina!

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