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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 539

A las diez de la mañana, los niños del grupo de los grandes del kínder salieron a sus actividades extracurriculares.

La maestra dirigió al grupo en unos ejercicios de calentamiento y luego los dejó jugar libremente.

Hoy Rocío tampoco llevaba el uniforme; en su lugar, lucía un vestido de princesa que su mamá le había traído del extranjero y hasta una corona en la cabeza. Pensaba que las niñas la rodearían muertas de envidia haciéndole mil preguntas, pero, para su sorpresa, todas la ignoraron.

Rocío se molestó un poco. Si no le hablaban, era porque querían que ella se rebajara a buscarlas. ¡Ni lo sueñen!

Miró con coraje a las niñas, resopló y echó un vistazo alrededor. Al ver que Lucas estaba platicando con varios niños al lado oeste del patio, corrió de inmediato hacia allá.

—Oye, Lucas, ahí viene Rocío a buscarte otra vez —le avisó uno de sus compañeros.

Lucas miró de reojo a Rocío, que corría muy emocionada hacia ellos, y frunció el ceño.

—Ya le dijo a todas las niñas del salón que se va a casar contigo y que se alejen de ti.

Al oír eso, los demás niños soltaron la carcajada.

A esa edad obviamente no entendían bien qué significaba casarse, pero sabían que si alguien te cae mal, no te casas con esa persona. Y todo el salón sabía que Lucas no soportaba a Rocío; el problema era que ella se sentía la pequeña princesa y creía que Lucas no tenía motivos para odiarla.

—¡Lucas! —gritó Rocío saludando antes de llegar.

Lucas se giró, sin la mínima intención de hacerle caso.

—Qué fastidio.

Justo en ese momento, aparecieron dos niños de la nada y, con las manos en la cintura, le bloquearon el paso a Rocío. Lucas observó con atención: eran justamente los dos con los que se había topado en la mañana.

Rocío, al ver que le estorbaban, estuvo a punto de estallar, pero se quedó pasmada al reconocerlos.

—¿Qué hacen ustedes aquí? ¿También van a este kínder? ¿No que eran unos pueblerinos?

Carlota apretó los dientes y replicó:

—¡Aunque fuera una pueblerina, soy mucho mejor que tú, que eres una presumida y bailas como si tuvieras dos pies izquierdos!

—¡¿A quién le dices que tiene dos pies izquierdos?! —Rocío abrió los ojos como platos.

Capítulo 539 1

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