Justo cuando Samuel estaba a punto de creer que Jairo era buena persona, escuchó llorar a Carlota.
—¡Hermano, nos van a sacar los ojos y el corazón, y nos van a cocinar para comernos!
Al oír eso, Samuel mordió con fuerza el dorso de la mano de Jairo. Aprovechando que el hombre se quejó del dolor, se resbaló de sus brazos y corrió a rescatar a Carlota.
Carlota no solo lloraba, sino que empezó a golpear a Facundo con todas sus fuerzas. Con la ayuda de Samuel, logró bajarse de los brazos de Facundo.
Los dos niños intentaron huir de nuevo, pero los hombres de Facundo les bloquearon el paso por ambos lados del callejón.
Jairo vio que Samuel estaba pálido del susto. Fulminó a Facundo con la mirada e intentó calmar al niño, pero Samuel ya había decidido que era un villano, así que sus palabras no sirvieron de nada.
Para no aterrorizar más a su hijo, Jairo tuvo que llamar a Lucas para pedirle el número de Isabella y luego marcarle a ella.
—Encontraste a mi hijo, ¿verdad?
Al escuchar la voz de Isabella, Jairo tuvo el impulso de colgar, pero se contuvo y le pasó el teléfono a Samuel.
Samuel dudó un instante, pero al oír la voz de su mamá, le arrebató el celular.
—¡Mamá! ¡Sálvanos! ¡Estos dos grandulones malos nos quieren comer!
Isabella soltó un suspiro de alivio al escuchar a su hijo.
—Samuel, no tengas miedo, no son malos, son... son amigos de mamá.
—Pero el tipo ese que parece caca de borrego negra le dijo a Carlota que le iba a sacar el corazón y los pulmones.
El teléfono estaba en altavoz, así que Isabella escuchó el llanto de Carlota. Al oír lo que dijo Samuel, enfureció.
—¡Facundo, asustar a unos niños es de poco hombres! ¡Espérate a que llegue, no te la vas a acabar!
Facundo estaba indignado. Primero Carlota lo acusaba falsamente, y luego Samuel lo llamaba "caca de borrego". Él era la víctima aquí, ¡y encima lo amenazaban con una golpiza!
Si fuera cualquier otra persona, le habría contestado: "Ven si te atreves, a ver a quién le va peor".
Pero se trataba de la exesposa de Jairo, y como ni él ni sus amigos entendían bien la actitud de Jairo hacia ella, era mejor no buscarse problemas.
Al mantenerse en línea con sus mamás, los niños se calmaron un poco.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...