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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 556

Floriana sonrió. —Sabía que me citaste para esto.

—Conseguí un guion buenísimo, y te queda perfecto.

Floriana guardó silencio un momento. —Me gusta mucho mi vida actual, tranquila y relajada. Así que lo siento, tendrás que buscar a alguien más.

Rayan suspiró. —Sé que te gusta actuar y que quieres hacerlo, pero le tienes miedo a esa persona.

—No quiero arriesgarme, y tampoco quiero arriesgarte a ti.

¿Cómo no iba a saber Rayan lo que pensaba Floriana? Si había ido a buscarla era porque estaba listo para correr el riesgo, pero también temía empujarla al ojo del huracán.

Rayan suspiró de nuevo. —Esta producción aún está en etapa de preparación. Si cambias de opinión, llámame cuando quieras.

Después de platicar mucho con su amigo, Floriana regresó al hospital de muy buen humor.

Carlota ya estaba casi recuperada y el médico dijo que podría salir al día siguiente.

—Mañana mismo nos regresamos al pueblo. No llevamos ni dos días fuera, pero ya extraño mi casa, a los viejitos que juegan cartas frente a la puerta y las gorditas que hace Carla, la vecina.

Floriana hablaba mientras empacaba las cosas, deseando poder irse esa misma noche.

Isabella deslizaba el dedo por su celular, suspirando una y otra vez.

—¿Por qué suspiras tanto? —preguntó Floriana volteando a verla.

Isabella levantó la vista. —¿Dijiste que cenaste con un buen amigo que es director?

—Sí.

—¿Hombre, casado y de cuarenta y tantos?

Floriana se rio. —¿Qué tiene de malo?

Debajo de ese tema estaba la noticia de que la esposa de Rayan acababa de dar a luz. Otra publicación acusaba a Floriana de ser la amante, llena de insultos, y la popularidad del tema subía como la espuma.

Los que más atacaban eran los fans de Esther Beltrán. No solo difundían las fotos y calentaban el tema, sino que sacaron a relucir el supuesto acoso de Floriana a Esther en el pasado, diciendo que esa era su verdadera naturaleza.

—Llevas seis años fuera del medio, ¿quién estaría vigilándote para tomarte fotos? Es obvio que alguien quiere incriminarte y destruirte por completo —analizó Isabella.

Floriana apretó los labios. —Solo se me ocurre una persona.

—Esther.

Solo podía ser ella.

Floriana apretó los puños. —Me ha obligado a retroceder una y otra vez, ¿qué más quiere? ¿Quiere orillarme a la muerte?

Isabella entrecerró los ojos. —Cuando retrocedes, ella sabe que eres fácil de intimidar y te atacará una y otra vez. Si no te defiendes, ¡te pisoteará toda la vida!

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